La Voz de Asturias

El grito desesperado del sector del espectáculo: «Vamos a acabar mal»

Asturias

Carmen Liedo Redaccion
Protesta del trabajadores del sector del espectáculo en Laviana

La asociación ACOPLE reprocha al Principado que nadie haya atendido su llamamiento pese a representar a 2.000 trabajadores y estar en ruina por falta de actividad: «Somos una mierda pinchada en un palo y no existimos para nadie»

11 Oct 2020. Actualizado a las 12:48 h.

El sector que engloba a los profesionales del espectáculo y la organización de eventos está al límite después de siete meses sin actividad y cero ingresos. Desde que en marzo se decretara el estado de alarma por la crisis sanitaria de la COVID-19 se han suspendido todos los festejos regionales y espectáculos y, por ende, todas las personas que forman parte de la organización de las fiestas, cantantes, técnicos de orquestas y personal de logística de este ámbito se han quedado sin trabajo y sin previsión de volver a tenerlo.

Ricardo Barbón Trapiella, delegado regional de ACOPLE (Asociación Española de Agencias y Profesionales del Espectáculo), venía trasladando durante el verano la grave situación que está atravesando el sector y cómo la falta de actividad y de ayudas por parte de las administraciones les estaba abocando a la ruina. Un vídeo de diez minutos de duración hecho público por el mismo a través de las redes sociales es el grito desesperado del sector del espectáculo, ya que pone de manifiesto la extrema situación en la que están: «Vamos a acabar mal», advierte Barbón Trapiella, que reprocha al Principado que nadie les haya atendido en todo este tiempo cuando el colectivo representa a 2.000 trabajadores.

El delegado regional de ACOPLE denuncia que desde que en junio consiguiera hablar en una ocasión con el director General de Cultura, «y estamos en octubre», no han vuelto a tener reporte de la administración regional. «En Asturias todavía no nos recibió nadie, no existimos para nadie», señala Ricardo Barbón, que asegura que ante sus constantes peticiones de ayuda «se pasan la pelota de unos a otros y las 2.000 personas que vivimos de esto seguimos sin tener ingresos y la ruina más grande del mundo en letras de oro encima de nosotros», expone. No esconde que esta situación les está afectando más allá del plano económico: «Lo más grave de todo es sentir que no existes para nadie, esa es la peor de las sensaciones que una persona puede tener, el sentirte una puta mierda».

Por la labor que desarrollan, Ricardo Barbón considera que «somos un sector importante y que nuestra actividad es una actividad con duende» que hace que muchas otras personas disfruten y se diviertan. «Para el que ama el trabajo que hace, si lo hace con cariño, será el mejor trabajo del mundo. Para mí, lo es, y lleva como consecuencia que nuestro trabajo se convierte en la alegría de otra gente», señala el mismo para argumentar que «no hay trabajos buenos ni malos».

Invisibilidad total del gremio

Teniendo en cuenta esto, critica «que nadie atienda para nosotros, como si no existiéramos o fuéramos invisibles. La sensación es de invisibilidad total», critica el delegado regional de ACOPLE, que reconoce que todo eso se traduce en «rabia» porque la falta de respuesta de quienes están en las administraciones públicas. «Yo me hago cargo de que esta situación es una pasada», dice Barbón, pero añade que su trabajo «es resolver esto porque ahora mismo están ocupando unos puestos para los que fueron elegidos, por lo que ellos tienen que resolver y dar solución a los que tenemos algún tipo de problema y necesitamos ayuda».

«Entiendo incluso que haya un caos organizativo, pero lo que no voy a entender jamás es que los que formamos parte de este gremio (cantante, músicos, gente de orquestas…) piquemos a la puerta de quien nos tiene que socorrer y no nos quieran abrir. Ni responden, ni dan señales de vida y siguen sin escucharnos», manifiesta con enfado Ricardo Barbón, que insiste e que «lo único que estamos pidiendo es que nos escuchen porque a día de hoy no nos ha escuchado nadie: ni presidencia, ni consejeros… nadie».

«Somos una mierda pinchada en un palo y no les interesamos para nada», afea el representante de ACOPLE, que interpreta que lo que busca la administración regional es acabar con el sector. Por eso, asegura que «la rabia y la ira que tenemos metida en el cuerpo es muy grande, y vamos a acabar mal», apunta Ricardo Barbón Trapiella, que sin desvelar si llevarán a cabo medidas de presión advierte que «no sé qué va a pasar en las próximas semanas, pero bueno nada viendo la actitud que hay». Y todo, porque como dice en otro momento del vídeo «non tenemos nada que perder, ya lo perdimos todo».


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