«No podemos endeudarnos más y no es que no queramos pagar, es que no tenemos ingresos»

Las empresas y profesionales del espectáculo y los eventos han convocado una movilización para el próximo jueves en Oviedo en protesta por la falta de medidas y ayudas específicas para un sector

Público en una anterior edición del Descenso
Público en una anterior edición del Descenso

Redaccion

Si hay un sector que ve el futuro incierto al no haber podido incorporarse a la nueva normalidad ese es el sector de las empresas y los profesionales del espectáculo y la organización de eventos, que en Asturias superan los 1.200 trabajadores por cuenta propia o ajena. La cancelación de todas las fiestas, espectáculos y celebraciones ha ocasionado que este sector haya tenido cero ingresos desde que se decretara el estado de alarma a mediados del mes de marzo, sin que hayan tenido posibilidad de retomar su actividad una vez finalizado el mismo.

El caso es que el 30 de septiembre finalizará la prórroga de la prestación extraordinaria de cese de actividad COVID-19 para los autónomos. «No se pueden acabar las prestaciones mientras se nos prohíba trabajar», reivindica Ricardo Barbón Trapiella, delegado regional de ACOPLE (Asociación Española de Agencias y Profesionales del Espectáculo), que incide en que «no es que no queramos trabajar, sino que no nos dejan».

Para reclamar medidas específicas para el sector se ha creado a nivel estatal un Movimiento de Unificación de la Industria del Espectáculo y los Eventos, un movimiento que se hará visible el próximo jueves de forma simultánea en diferentes ciudades de España al convocarse en varias de ellas movilizaciones. La convocatoria está prevista para las siete y media de la tarde, en este caso en la Plaza de la Catedral de Oviedo, para que la salida de la movilización se lleve a cabo a las ocho y media y así asegurar que se cumplen todos los requisitos de seguridad y salud necesarios.

Barbón Trapiella, gerente de la empresa Chapó Eventos, advierte de la crítica situación en la que se encuentran quienes trabajan en el ámbito de los espectáculos, la organización de fiestas y eventos y los feriantes que en este medio año no han podido retomar su actividad pero han tenido que seguir haciendo frente a los múltiples gastos que les siguen generando sus negocios, que se caracterizan por requerir importantes inversiones en equipos, medios de transporte, etc.

El mismo reconoce que «a todos nos concedieron líneas de crédito de forma muy sencilla para que no nos asfixiáramos, pero eso estaba concebido para que la crisis económica por la COVID-19 durara tres meses y la previsión es que se prolongará año y medio», señala el delegado regional de ACOPLE, que recuerda que a partir de enero tendrán que empezar a pagar las cuotas de las líneas ICO cuando, seguramente, seguirán sin ingresos con los que amortizarlas. Así, añade que «el endeudamiento es una bola de nieve que crece según pasan los días» y que por ello reivindican moratorias para el pago de los créditos porque «no podemos endeudarnos más y no es que no queramos pagar, es que no tenemos ingresos», señala Ricardo Barbón.

Además, apunta que a partir de septiembre tendrán que volver a pagar parte de la cuota de autónomos los que trabajan por cuenta propia y en la misma proporción la seguridad social de los empleados en ERTE, algo que considera «insostenible» dada la situación en la que está el sector al no poder desarrollar su actividad.

Un sector que se ha ido profesionalizando

El representante de ACOPLE en Asturias señala que el sector está empezando a organizarse a raíz de la situación a la que les abocó la COVID-19 porque no era un ámbito con visibilidad como colectivo hasta hace unos meses. «El mundo de la fiesta y los espectáculos se ha ido profesionalizando en los últimos años, pero ha sido ahora cuando se ha descubierto cuanta gente come de esto», manifiesta Ricardo Barbón, que critica la falta de reconocimiento que han tenido por parte de las administraciones pese a estar en una situación de clara vulnerabilidad por no poder trabajar. «Hasta ahora las autoridades no nos han ayudado porque no nos reconocen como sector, pero aquí en Asturias somos más de 1.200 profesionales entre los que nos dedicamos y trabajamos en la organización de fiestas, verbenas, los espectáculos y los feriantes», apostilla el mismo.

A esto suma lo «caótico» que en su opinión es la búsqueda de respuestas en las administraciones cuando intentan buscar alternativas y opciones para poner en marcha su actividad. «Son un caos en la resolución de problemas», lamenta Ricardo Barbón, que espera trasladar y dejar clara toda la problemática del sector en la exposición que el próximo día 24 de septiembre hará en el Parlamento asturiano ante los diputados.

Confía en que los espectáculos y la organización de eventos se incluyan en las mesas de reconstrucción y puedan lograr ayudas específicas que los ayuden a superar esta complicada etapa que en ocasiones lleva a pensar en abandonar y tirar la toalla. «Si no tuviera deudas en el banco, ya hubiera desistido y me hubiera dedicado a otra cosa», confiesa Ricardo Barbón Trapiella, que sabedor de que cualquier ingreso que tenga se lo quedará el banco, ha decidido «luchar por el sector».

«Me moriría si se contagia alguien en mi ludoteca, así que tomaremos más medidas de las necesarias»

Carmen Liedo
Imagen de archivo de una ludoteca
Imagen de archivo de una ludoteca

El propietario de un parque infantil cerrado desde hace seis meses critica que las administraciones no le hayan dado respuestas desde que terminara el estado de alarma para reabrir su negocio. Retomará la actividad con el comienzo del curso escolar

La falta de una normativa específica para el sector y «el miedo a que pase cualquier cosa» mantiene cerradas muchas ludotecas y parques infantiles de Asturias, aunque «por omisión» estos negocios pueden reabrir sin impedimentos. Sin embargo, el que sea una actividad dirigida a un público tan específico como son los niños genera temor entre los propietarios de estos negocios que están, después de seis meses cerrados, al límite de sus posibilidades económicas. La mayoría son autónomos que se han encontrado sin respuestas cuando han consultado a las distintas administraciones por los protocolos a seguir para volver a abrir las puertas de sus establecimientos. 

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