«Me moriría si se contagia alguien en mi ludoteca, así que tomaremos más medidas de las necesarias»

Carmen Liedo REDACCION

ASTURIAS

Imagen de archivo de una ludoteca
Imagen de archivo de una ludoteca

El propietario de un parque infantil cerrado desde hace seis meses critica que las administraciones no le hayan dado respuestas desde que terminara el estado de alarma para reabrir su negocio. Retomará la actividad con el comienzo del curso escolar

13 sep 2020 . Actualizado a las 09:36 h.

La falta de una normativa específica para el sector y «el miedo a que pase cualquier cosa» mantiene cerradas muchas ludotecas y parques infantiles de Asturias, aunque «por omisión» estos negocios pueden reabrir sin impedimentos. Sin embargo, el que sea una actividad dirigida a un público tan específico como son los niños genera temor entre los propietarios de estos negocios que están, después de seis meses cerrados, al límite de sus posibilidades económicas. La mayoría son autónomos que se han encontrado sin respuestas cuando han consultado a las distintas administraciones por los protocolos a seguir para volver a abrir las puertas de sus establecimientos. 

Iván Rodríguez es el propietario de la ludoteca Peque-Park de La Felguera, uno de los parques infantiles y de juegos que siguen cerrados en la región, aunque él mismo ha decidido retomar la actividad coincidiendo con el comienzo del curso escolar porque mantener los gastos que sigue generando el negocio sin tener ingresos resulta muy complicado después de tantos meses parado.

Pese a su decisión, no oculta el miedo que le genera que en su negocio se pueda contagiar alguna persona. «A la ludoteca van a jugar y a celebrar cumpleaños, por lo que me preocupa el tema de la distancia de seguridad y que los niños menores de seis años puedan ir sin mascarilla», explica Iván Rodríguez, que asegura que habrá una higiene máxima y protocolo de limpieza exhaustivo. Además, señala que la apertura se realizará «sólo para cumpleaños y previa reserva» para que siempre sean grupos burbuja. Aún así, tiene claro que «el riesgo cero no existe».

Una de las críticas que hace el propietario de este parque infantil de La Felguera es la falta de respuesta que se ha encontrado en las distintas administraciones cuando ha solicitado información para reabrir su negocio con las máximas garantías tanto para los niños y las familias que puedan solicitar sus servicios como para el personal que trabaja en la ludoteca. «Ninguna administración me ha dado solución en seis meses», lamenta Iván Rodríguez, que asegura que ha realizado consultas a la Consejería de Salud, a la de Asuntos Sociales, a Salud Pública o a Delegación de Gobierno. «Se han ido pasado la pelota de una a otra y ninguna me dio respuestas», señala el mismo, que comenta como anécdota que incluso una de las consejerías se contradijo a sí misma sobre la fecha en la que podían abrir negocios como el suyo.

«Me moriría si se contagia alguien en mi ludoteca», señala Iván Rodríguez, que asegura que en su negocio «tomaremos más medidas de las necesarias y haremos todo lo posible para reducir riesgos» porque a estas alturas «ya no nos queda de otra» para poder continuar», asevera el propietario de la ludoteca Peque-Park sin ocultar su preocupación y que le «dolería mucho tener que cerrarlo» cuando este 10 de septiembre ha cumplido 18 años con el parque infantil abierto.

«En mi caso el negocio y el local son en propiedad, y eso nos ha permitido tirar. El problema es mayor cuando tienes que pagar alquiler, porque son locales muy grandes en los que se paga entre 2.000 y 3.000 euros por el arrendamiento, así que en muchos casos, en esta situación, no lo puedes mantener», explica Iván, que considera que la financiación ICO sigue siendo «endeudamiento». A esto añade que lo que cobran por el cese de actividad sólo sirve «para ir malcubriendo los gastos fijos que sigues teniendo aunque estés cerrado». Por ello, se muestra convencido de que «si hubiera tenido que pagar un alquiler, ya hubiera cerrado seguramente».

Previsión de caída de la facturación

Su previsión es reabrir su negocio el próximo 22 de septiembre coincidiendo con el comienzo del curso escolar, con máximas medidas de higiene y para celebraciones previa reserva de la ludoteca, así que sabe de antemano que la facturación «caerá brutalmente». Así, su previsión es sacar del ERTE a dos de los cuatro empleados que tiene, que quedaron regulados desde que se decretó el estado de alarma y se ordenó expresamente el cierre de negocios como el suyo.

«De las cuatro chicas que tengo en ERTE sacaré a dos por el momento y ojalá pueda sacar a las otras dos a la semana siguiente, pero va a ser muy complicado», vaticina el propietario del Peque-Park, que confiesa que «no quisiera tener que despedir a nadie porque estoy encantado con mi personal». Sin embargo, sabe de antemano que «voy a tardar muchos meses en cuadrar las cuentas de mi negocio», de un negocio que se enmarca «en un sector muy afectado» por las consecuencias de la crisis sanitarias de la COVID-19.