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El proyecto «AquaSmart Transfer» favorece mejorar la eficiencia del uso del agua por el tejido empresarial

Asturias

La Voz Gijón
Jornada de clausura del proyecto «AquaSmart Transfer», titulada «Hacia una gestión inteligente del agua'» organizada por la Federación Asturiana de Empresarios (FADE) y Gijón Impulsa, en el edificio Impulsa del Parque Científico Tecnológico de Gijón

Pumariega destaca que el objetivo es ayudar a las empresas a ser cada vez más competitivas

16 Apr 2026. Actualizado a las 17:43 h.

La Federación Asturiana de Empresarios (FADE) y Gijón Impulsa han presentado este jueves, en el edificio Impulsa del Parque Científico Tecnológico de Gijón (PCTG), los resultados del proyecto «AquaSmart Transfer». Esta iniciativa ha permitido trasladar conocimiento técnico especializado en gestión sostenible del agua al tejido empresarial del municipio de Gijón a través de cuatro talleres desarrollados entre noviembre de 2025 y marzo de 2026, según una nota de prensa de Gijón Impulsa y FADE.

La jornada de clausura, titulada «Hacia una gestión inteligente del agua», ha contado con las intervenciones de la directora del Área de Desarrollo Empresarial de FADE, Leticia Bilbao; la vicealcaldesa gijonesa y concejala de Economía, Empleo, Turismo e Innovación, Ángela Pumariega; César Prieto, ingeniero consultor senior en agua; y Santiago Lanza, CEO de Origen Solutions y responsable de la asistencia técnica del proyecto. El proyecto parte del diagnóstico realizado en la fase anterior —AquaSmart Gijón—, que analizó cómo el tejido empresarial de la ciudad gestionaba este recurso e identificó los principales retos a abordar.

Leticia Bilbao ha recordado, durante la jornada, que «aunque en Asturias existe la percepción de abundancia de agua, lo cierto es que ya se han producido episodios de sequía y se prevé que puedan intensificarse en el futuro». «Se trata de una comunidad con disponibilidad de agua, pero no en la medida en que habitualmente se percibe», ha apuntado. A partir de ese diagnóstico, el proyecto ha desarrollado cuatro talleres técnicos centrados en los retos identificados: digitalización y analítica de datos en la gestión del agua (noviembre); adaptación empresarial al cambio climático (enero); economía circular, recirculación y reutilización del agua en procesos industriales (febrero); y medición del ciclo del agua y cálculo de la huella hídrica (marzo).

En las sesiones han participado empresas y entidades de referencia como Sea Eight, ENCE Navia, Cadasa, EDP, EMA Gijón, ArcelorMittal, Hidritec, Nubia Ingeniería, Aenor, CEOE y Sacyr Agua, junto a representantes de la administración regional y local. Los talleres combinaron ponencias técnicas, presentación de casos reales y espacios de diálogo, facilitando la conexión entre diagnóstico, conocimiento experto y experiencia aplicada. Pumariega, por su parte, ha destacado que el objetivo de este proyecto es «ayudar a nuestro tejido empresarial a ser cada vez más competitivo, y una de las claves es mejorar la eficiencia en el uso de un recurso tan esencial como el agua».

La edil ha resaltado, asimismo, la alineación de la iniciativa con los objetivos de la ciudad en materia de sostenibilidad. «Hablamos de una sostenibilidad en sentido amplio: medioambiental, por supuesto, pero también económica, ya que es clave que el tejido empresarial mantenga una visión de futuro sólida», ha añadido. Las principales conclusiones del proyecto confirman que la gestión del agua está dejando de ser una cuestión exclusivamente operativa para convertirse en un ámbito estratégico para la empresa.

El informe final de AquaSmart Transfer señala que la digitalización del agua es ya una línea de trabajo prioritaria con amplio recorrido de implantación; que el cambio climático convierte la gestión hídrica en un factor de resiliencia y continuidad operativa; que la reutilización y la recirculación son opciones viables que exigen un enfoque de sistema; y que medir y reportar el uso del agua ganará peso creciente en la gestión empresarial. Entre las recomendaciones del proyecto, figuran consolidar una base mínima de medición y monitorización del agua en las empresas, incorporar el riesgo hídrico a la planificación empresarial, impulsar proyectos de reutilización con enfoque de sistema, preparar a las empresas para las exigencias crecientes de reporte, reforzar las capacidades técnicas especializadas y mantener espacios estables de intercambio y colaboración, informa Europa Press.


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