Nieves Romero, primera mujer instructora de parapente en Asturias y primera inspectora de EMTUSA: «Ha sido una casualidad muy bonita»
Asturias
Gracias a un curso ofrecido por el Ayuntamiento de Gijón, la asturiana descubrió una de sus grandes pasiones. Veintiséis años después de su primer despegue, Nieves continúa disfrutando de sobrevolar los acantilados del litoral asturiano.
29 May 2026. Actualizado a las 05:00 h.
La gijonesa Nieves Romero Dizy es mujer de primeras veces: hace cinco años se convirtió en la primera mujer inspectora de Emtusa y desde 2024 es la primera mujer instructora de parapente de Asturias. Dos hitos que ya forman parte de la historia de la región y que se concentran en una misma persona.
Desde pequeña, Nieves fue una mujer aventurera. Pasaba las tardes con sus siete hermanos —una hermana mayor y seis chicos entre medias—, durante su infancia siempre estuvo rodeada de niños con los que compartía todo tipo de aventuras. «Siempre estuve con ellos; nos gustaba ir al monte, andar en bici, patinar o salir a correr». Crecer en una familia en la que siempre tuvo libertad para ser ella misma, llevó a Romero desarrollar aficiones que, en aquella época, quizá no eran tan comunes entre las mujeres, como el parapente.
Fue en el año 2000 cuando la gijonesa despegó los pies de la tierra por primera vez gracias a un curso de parapente ofrecido por el propio Ayuntamiento de Gijón. «Ofrecían cursos de una semana de piragüismo, surf o parapente. Yo me decanté por este último porque me parecía muy atractivo. Me llamaba la atención eso de poder volar».
Tras aquel curso de iniciación, la sensación de volar cautivó a Nieves, por lo que decidió continuar formándose en esta disciplina. «Continué acudiendo a cursos y finalmente me compré mi propio equipo para poder volar sola». Desde entonces, Romero no ha bajado de las nubes y confiesa sentirse profundamente afortunada cada vez que sobrevuela la costa asturiana. «En Asturias nos favorece el entorno: a menos de media hora tenemos cuatro puntos de despegue en Gijón y Avilés, y eso es un verdadero lujo».
Aprender a volar en parapente, asegura Romero, es un proceso relativamente sencillo. El primer paso es controlar el parapente en tierra; hasta que esto no sucede, «no se saca a ningún alumno a volar. Tienes que sentir el parapente y vincularte a él lo máximo posible para que, cuando estés en el aire, sepas perfectamente qué te está diciendo la vela y sepas interpretar y gestionar lo que ocurre». Una vez controlado el instrumento, «solo queda disfrutar de esa sensación de sobrevolar los acantilados».
El parapente abarca, además, con varias disciplinas. Hay quienes prefieren vuelos tranquilos, como Nieves, pero este deporte no está exento de adrenalina. «Con el parapente también puedes hacer acrobacias o vuelos de precisión. Lo que más me gusta es dar paseos sobre los acantilados de Gijón; en ese momento lo que siento es pura paz».
Y es que, a pesar de los 26 años que Nieves lleva surcando los cielos, las sensaciones cada vez «son mejores». «Cada día me siento más afortunada de poder hacerlo. Cuando estaba aprendiendo casi pedía permiso a la naturaleza para que me dejara estar ahí; ahora tengo mucho más control sobre todo lo que ocurre y, lógicamente, lo disfruto mucho más. Es un verdadero lujo poder estar en el cielo como los pájaros y volar como ellos, sin motor».
Nieves quería además compartir su afición por el parapente con sus allegados. «Creo que es algo que solo lo puedes entender si lo vives». Por ello, hace dos años dio el paso de convertirse en instructora de parapente para vuelos biplaza, siendo así en la primera mujer titulada como técnico de parapente del Principado de Asturias. «Quería que mi gente cercana sintiera esa sensación de desconexión total del mundo, esa paz, ese silencio que te ofrece la naturaleza».
Primera mujer inspectora de Emtusa
Nieves no solo ha sido la primera instructora de parapente de Asturias; hace cinco años también se convirtió en la primera mujer inspectora de Empresa Municipal de Transportes Urbanos S.A. —Emtusa—. Su historia con los autobuses también comenzó a principios de siglo, cuando, gracias a una iniciativa del Ayuntamiento de Gijón que promovía que las mujeres se sacaran el carné de autobús, Romero pudo obtener este permiso de conducir.
Hizo sus primeras rutas en Alsa, pero en 2003 logró superar las oposiciones de Emtusa. Durante más de 15 años, Nieves fue una de las encargadas de hacer la ruta de la línea 1 de la compañía gijonesa. Tras una larga y exitosa carrera profesional al volante, Romero decidió dar un paso más convirtiéndose en inspectora, un nuevo trabajo que vive con pasión. «Me encanta ser inspectora porque me permite estar en contacto con los viajeros y que ellos tengan a quién dirigirse para una queja, una duda o cualquier problema que les surja».
Desde hace dos años, una nueva compañera se ha incorporado a la plantilla de inspectoras de Emtusa, una muestra de cómo el camino que abrió Nieves comienza ya a dar sus frutos. Ser la primera mujer instructora de parapente en Asturias y la primera inspectora de la región ha sido para Nieves «una casualidad muy bonita». Sus logros no solo han roto barreras en profesiones tradicionalmente masculinizadas, sino que también sirven de inspiración para que nuevas generaciones de mujeres puedan acceder a espacios en los que antes apenas tenían representación.