El asturiano que regresó al atletismo tras perder la visión a los 50 años: «La satisfacción que me da entrenar sigue siendo la misma que cuando veía»
ASTURIAS
José Eduardo Romero Dizy reconoecto con una de sus grandes pasiones gracias al Club de Atletismo Inclisivo Aquila
23 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Desde pequeño, José Eduardo Romero Dizy sabía que iría perdiendo visión con los años. La ceguera total era una de las posibilidades que le deparaba el futuro. Mientras su vida cambiaba poco a poco, el deporte le sirvió como sustento emocional. Esa sensación de satisfacción al llegar a casa después de un buen entrenamiento no desaparecía, aunque su campo de visión se fuera haciendo cada vez más pequeño.
Sin embargo, la forma en la que este asturiano, de ahora 64 años, realizaba las distintas disciplinas deportivas tuvo que ir cambiando con el tiempo. Romero encontró en el Club de Atletismo Adaptado Aquila la oportunidad perfecta para retomar una de sus grandes pasiones, el running, o como se llamaba en su época, apunta, «el footing».
Eduardo Romero, al igual que sus hermanos, sufre una atrofia del nervio óptico, una condición que ha hecho que haya ido perdiendo la visión paulatinamente desde los cinco años, aunque en su juventud aún no sabía si la pérdida absoluta de la visión terminaría convirtiéndose en una realidad. «Con quince años el oftalmólogo me decía que los americanos ya estaban haciendo pruebas para sustituir el nervio óptico por cable y mírame», recuerda Eduardo entre risas.
Fue a los 50 años cuando Eduardo perdió la totalidad de su visión y, aunque tuvo que incorporar una gran cantidad de cambios en su día a día, «como la ceguera llegó poco a poco no fue un cambio muy brusco», reconoce. Además, el asturiano asegura que el proceso se hizo más sencillo gracias a organizaciones como la ONCE, quienes le brindaron todo el apoyo necesario. «Durante años trabajé para ellos vendiendo cupones. Además, fueron quienes me enseñaron a usar el bastón o a leer braille».
Otras de las adaptaciones que Eduardo tuvo que incluir en su vida fue la forma en la que practicaba deportes. La actividad física siempre ha estado presente en la vida de este asturiano; desde joven solía salir a correr con uno de sus hermanos, pero tras el fallecimiento de este Eduardo decidió dejar el atletismo de lado. Aunque esto no le impidió descubrir nuevas disciplinas. «He hecho todo tipo de deportes. Hago yoga desde hace treinta y cinco años, también he probado el esquí, el patinaje y el piragüismo».
Hace tres años, Romero decidió además apuntarse al gimnasio y dar un cambio a su vida de la mano de Alberto Bello y el Club de Adelgazamiento Come, Vive y Habla. Fue gracias a esta nueva etapa en su vida que el asturiano reconectó con las carreras. «Tras bajar unos 20 kilos, me empecé a sentir muy bien y le planteé a Alberto la idea de correr la San Silvestre. Empezamos a correr juntos una vez a la semana y poco a poco fui aguantando cada vez más. Mi objetivo en la carrera era salir y llegar a meta. No pretendía llegar de los primeros, solo pasármelo bien».
Y así fue. Eduardo completó aquella San Silvestre con éxito, y las ganas por volver a las pistas de atletismo continuaron en aumento. Indagando en internet descubrió el Club de Atletismo Inclusivo Aquila. «Vi que admitían a gente con distintas discapacidades, pero en internet solo veía que entrenaban a niñas. Les mandé un mail pidiendo información y enseguida me abrieron las puertas. Joanna buscó una persona que me acompañara en las carreras y gracias a ellos pude volver a los entrenamientos de atletismo».
Cada vez que tiene entrenamiento, Jairo se traslada a Gijón desde La Felguera de forma altruista para acompañar y guiar a Eduardo en sus entrenamientos, donde Romero tiene la oportunidad de practicar diferentes técnicas de carrera y mejorar sus tiempos. Aunque su forma de entrenar es distinta, para Eduardo la “sensación de satisfacción y la energía que me da entrenar sigue siendo la misma que cuando veia. «Es muy gratificante y cada vez que vuelvo a casa después de entrenar lo hago renovado».
Aunque Eduardo retomó el atletismo sin ninguna intención de competir, ha decidido dar el paso de apuntarse a su primera carrera. El asturiano será uno de los participantes de la VIII edición de la carrera solidaria de La Serena, que tendrá lugar el próximo 7 de junio. Una prueba de más de 5 kilómetros que el asturiano afronta con el único objetivo de disfrutar.