La Voz de Asturias

La pastelería de Oviedo que se cuela en la novela que Pilar Sánchez Vicente escribió con el apoyo de Rodrigo Cuevas

La Voz de Oviedo

Esther Rodríguez Redacción
La repostera Arancha Fernández posa con una bandeja de rosquillas «Asturianitas»

Este pequeño obrador es el responsable de endulzar el libro con el que la autora gijonesa busca rescatar del olvido la figura de La Asturianita, la mujer que conquistó el mundo a pesar de no tener brazos

20 May 2025. Actualizado a las 09:33 h.

La escritora Pilar Sánchez Vicente acaba de publicar una novela sobre las vivencias de Regina García, la valdesana que triunfó por todo el mundo a pesar de no tener brazos. En esta obra, la autora gijonesa narra las hazañas de una mujer que llegó a ser acusada de espionaje tanto por franquistas como por republicanos. Un relato de lo más conmovedor, en cuyo interior se esconde un delicioso detalle. Este pequeño matiz no solo endulza la historia sino que refuerza el vínculo emocional de La Asturianita con sus raíces.

Con esta obra, la novelista busca rescatar del olvido la figura de aquella mujer cuya historia conoció gracias al polifacético Rodrigo Cuevas. Pero, no solo se ha centrado en reconstruir la vida de esta asturiana, ejemplo de superación personal y de lucha colectiva, sino que también ha cedido parte del protagonismo a la gastronomía. Entre las más de 400 páginas que conforman La Asturianita figuran varios platos típicos de Asturias. De todas las elaboraciones mencionadas, destaca un postre cuya receta reinventó una pastelería de Oviedo expresamente para esta publicación.

No es un dulce que represente oficialmente la gastronomía asturiana, pero sí es muy popular en nuestra región. No hay hogar en el Principado donde no se haya preparado o probado alguna vez. Se trata de las rosquillas de anís, un clásico de la repostería que transporta a quienes las degustan a los sabores de antaño. Pero, ¿qué tiene de especial esta masa azucarada con forma redondeada —de ahí su nombre— para que figure en la nueva novela de Pilar Sánchez Vicente? ¿Y por qué su receta, precisamente, fue versionada para la ocasión por una confitería ovetense?

Pilar Sánchez Vicente posa con su nueva novela

Detrás de esta elaboración se encuentra Briz Boutique, la pastelería de Oviedo que se ha convertido en el paraíso de los más golosos. Como mantiene una estrecha relación con la propietaria de este pequeño obrador de la calle Magdalena, la escritora gijonesa confió en la repostera para que creara un postre que no solo enriqueciera la historia de la novela, sino que también se convirtiera en una seña de identidad de la misma. «Cada vez que presenta un libro, a Pilar le gusta acompañar el evento con un dulce. Por eso y porque tenemos cierta amistad, en el momento que monté mi negocio me dijo que en su próxima novela sería yo quien lo hiciese», asegura Arancha Fernández.

Ese deseo de la historiadora y documentalista asturiana se hizo, por supuesto, realidad. Cuando comenzó a dar nueva vida a la conocida popularmente como La Asturianita, la repostera mierense se puso manos a la masa. Pero antes de meterse de lleno en faena, se planteó qué sería lo más adecuado hacer. Sabía que el postre debía estar, lógicamente, ubicado en la época en que se desarrolla la novela, principios del siglo XX. Por tanto, los ingredientes debían ser «muy básicos, al alcance de cualquiera».

Como el postre iba a ser integrado en la trama como parte de la celebración de la boda de Regina y debía ser elaborado por la madre de la protagonista, tenía también que ser fácil de preparar. Después de considerar y descartar varias ideas, Arancha vio que la mejor opción eran las rosquillas, ya que su receta es sencilla y sus ingredientes se pueden adquirir incluso en contextos de crisis, como en el que se desarrolla la novela.

«En los años 20 y 30 había pobreza en Asturias, con lo cual no podía utilizar productos que de aquella eran imposibles de conseguir o que no hubiese», reconoce. Es por esta razón que sus rosquillas llevan manteca de cerdo en vez de margarina. «En períodos de posguerra no se compraba mantequilla porque era mucho más cara», asegura. Para elaborar su receta, evidentemente, se sirve de harina, huevos, azúcar y anís. Utiliza además jugo de limón para dar así un toque más personal a este dulce que es perfecto para compartir y celebrar.

Briz Boutique versiona la receta tradicional de las rosquillas para endulzar la nueva novela de Pilar Sánchez Vicente

Hasta dar con la receta perfecta, Arancha tuvo que hacer numerosas pruebas. Probó distintos ingredientes, ajustó cantidades y tamaños, hasta encontrar las proporciones y materias primas exactas. En el momento que dio con la versión adecuada bautizó a las rosquillas con el nombre de La Asturianita, para así rendir homenaje a la protagonista de la novela que inspiró la creación de este dulce, en el que cada bocado es sinónimo de sabor y tradición.

Estas rosquillas, que están a la venta en la tienda del obrador ovetense, acompañan ahora a Pilar Sánchez Vicente en cada presentación de su último libro. «Esto es algo que me hace mucha ilusión porque es la escritora del momento, ya que acaba de ganar el Premio Edhasa de Narrativas Históricas, con la repercusión que eso tiene en ella, que no para de hacer entrevistas no solo en nuestra región sino a nivel nacional. Además formar parte de “su gran novela" —así lo considera ella por el personaje que conlleva—, en la que está implicado Rodrigo Cuevas que fue Premio Nacional de Músicas Actuales, es un orgullo», señala con una sonrisa de oreja a oreja.

Formar parte de esta obra literaria es, en cierta manera, un reconocimiento a su buen hacer. Su talento no caerá en el olvido, pues al quedar plasmado en las páginas de un libro, perdurará por los siglos de los siglos. «Al final no quiero que mi trabajo se ciña en elaborar productos y venderlos sino quiero ir un paso más allá. Por eso siempre que puedo intento colaborar en este tipo de acciones», confiesa Arancha, quien al darse esa libertad de ser más creativa prepara unos dulces que encandilan el paladar de cualquiera. Por eso, su obrador es destino obligado para quienes buscan tener un buen sabor de boca.  


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