La Voz de Asturias

Anabel Montes, la asturiana en la flotilla de Gaza: «Fuimos sobrevolados por cazas y reportamos también la presencia de submarinos»

La Voz de Oviedo

Esther Rodríguez Redacción
La asturiana Anabel Montes Mier

«Si se legitima que un gobierno o un estado pueda estar por encima de las leyes internacionales, cometer genocidio y que no pase nada, y que otros gobiernos lo permitan, significa que cualquiera de nosotros podría enfrentar lo mismo en el futuro», dice la activista ovetense

02 Oct 2025. Actualizado a las 19:25 h.

La ovetense Anabel Montes Mier es incapaz de quedarse de brazos cruzados ante una injusticia, más aún cuando la vida de miles de personas está en juego. Por eso, cuando se puso en marcha la misión marítima para abrir un corredor humanitario y llevar ayuda a la Franja de Gaza, no lo dudó ni un instante y se subió a bordo del Life Support —el barco de salvamento de la ONG Emergency— para brindar apoyo a las embarcaciones participantes.Tras la operación de interceptación de la Global Sumud Flotilla por las Fuerzas de Defensa de Israel, la rescatadora de migrantes en el Mediterráneo responde a la llamada de La Voz de Asturias para contar de primera mano cómo están viviendo estos momentos de tensión. Desvela, además, los desafíos que han enfrentado en este tiempo para intentar proteger a las personas a bordo y mantener el mensaje de solidaridad internacional.

—¿Cómo estás, cómo te encuentras?

—Después de tanto tiempo embarcada, no es solo por el mes en términos temporales, sino por la cantidad de desafíos que hemos tenido que enfrentar para apoyar siempre a la flotilla, coordinarnos y hacer que todo funcione, realmente, el cansancio es muy pero que muy grande, tanto mental como físico. Pero siempre ha existido una motivación que ha hecho que, tanto yo como todas las personas que estamos a bordo y, sobre todo, las que van en la flotilla sigamos adelante, a pesar de todos los obstáculos y dificultades que se han presentado en el camino.

—¿Cuál es el estado de ánimo de la tripulación y del resto de activistas?

—Ahora mismo, aquí a bordo de Life Support, hay una mezcla evidente de enfado, rabia y frustración, porque la interceptación tuvo lugar esta noche y sabemos que se han incumplido las normativas internacionales. Esto incluye tanto el ámbito marítimo —ya que esta interceptación y detención, este secuestro de personas, ocurrió en aguas internacionales— como el hecho de la impunidad con la que se llevó a cabo. Por tanto, sentimos mucho enfado, mucha rabia y mucha frustración. Pero, al mismo tiempo, la motivación sigue intacta. La llama que se había encendido está todavía más viva porque, aunque se haya impedido que la flotilla llegue a las costas de Gaza, el mensaje es mucho más fuerte. Etamos viendo todas las imágenes de numerosas ciudades del mundo donde la gente ha salido a las calles; incluso, en muchos casos, no han esperado al día de hoy para manifestarse. Salieron en cuanto supieron que la flotilla había sido interceptada, y eso envía un mensaje muy potente. Por eso seguimos manteniendo la esperanza de que esto tiene que acabar de una vez por todas.

«Fuimos sobrevolados por cazas cuya procedencia no pudimos determinar con certeza, y se reportó también la presencia de submarinos»

—¿Cómo valoras la interceptación de la flotilla por el ejército de Israel?

—Es absolutamente injustificable, tanto a nivel legal como humano y moral, y también por parte de los demás estados que han legitimado y permitido que esto sucediera. Más allá de las palabras sobre estar en contra o a favor, de permitir o no permitir, la realidad es que de la serie de barcos que habían comunicado que iban a acompañar o prestar asistencia —recordemos que el mandato de la nave Alpino, militar italiana, y de la nave Furor, española, era apoyar a las embarcaciones cuando lo necesitaran— no se cumplió. Se detuvieron a 150 millas y dejaron que la flotilla continuara completamente sola. Por todo esto, es algo totalmente injustificable, algo que no tiene ningún tipo de perdón. Espero que, algún día, las personas involucradas en estas decisiones paguen las consecuencias directas por lo que han hecho, o dejado de hacer.

—¿Cuál es realmente vuestra función en esa misión?

—En primer lugar, hemos asumido un rol de observadores. Aunque siempre hemos acompañado a la flotilla, no hemos participado directamente en el intento de romper el bloqueo, sino que nos hemos centrado en observar de manera imparcial todo el desarrollo de la navegación. Nuestro objetivo ha sido verificar si todo iba bien o si había problemas, si se producían ataques —como efectivamente ocurrió— y poder dar un testimonio directo de cualquier situación que surgiera. Además, hemos brindado apoyo logístico, llevando agua y comida para todos los participantes de los barcos de la flotilla. También hemos prestado asistencia médica y mecánica a personas y embarcaciones durante todos estos días de navegación. Ayer, durante la intercepción, nuestro rol, aunque nos mantuvimos a una distancia previamente acordada con la flotilla y que ya era pública, fue permanecer siempre en stand-by: listos para seguir la situación, observar y, en la medida de lo posible, testimoniar lo que ocurría, incluso escuchando mensajes por la radio que no llegamos a escuchar.

«Los protagonistas de esta historia son el pueblo palestino, y todo esto lo hacemos por ellos y por ellas, porque son ellos quienes merecen ser libres»

—¿Qué tipo de apoyo médico y logístico han prestado hasta la fecha a otras embarcaciones de la flotilla?

—Actualmente, ya no queda ninguna asistencia por prestar, ya que en estos momentos (hace unas horas) todas las embarcaciones han sido interceptadas. Sí hay tres barcos cuya situación aún no se confirma, y uno con el que todavía mantenemos comunicación directa, llamado Marinete, que sigue navegando hacia Gaza. Pero, hasta ahora, hemos realizado un total de 20 intervenciones, que incluyen asistencia médica, asistencia mecánica y suministro de agua y alimentos. Además, hemos llevado a cabo dos operaciones de rescate de embarcaciones que no pudieron continuar la navegación debido a las condiciones meteorológicas, evacuando a las personas para garantizar su seguridad.

—¿Han tenido que intervenir en alguna situación relacionada con ataques o bloqueos?

—En la misión de acompañamiento a la flotilla, por suerte no hemos tenido que prestar asistencia médica debido a ataques, como el caso del ataque de drones en aguas internacionales antes de llegar a Creta. Sí hemos ayudado a trasladar personas de unas embarcaciones a otras, utilizando nuestra lancha rápida para que quien quisiera pudiese seguir navegando. Por ejemplo, una de las embarcaciones, llamada Céfiro, no pudo continuar la navegación después de ser dañada por uno de estos drones. A nivel general, en nuestras operaciones regulares en el Mediterráneo Central, aunque no solemos intervenir en ataques o bloqueos, sí trabajamos en zonas de cierto riesgo por la presencia de los guardacostas libios, quienes han disparado a barcos de ONG en la región. Por ello, en esas operaciones sí estamos más expuestos, pero en esta misión de la flotilla no fue el caso.

—¿Cómo se estaban comunicando y coordinando hasta ahora entre los distintos barcos?

—Desde el principio, una vez aprobada nuestra participación con la Global Summit Flotilla, hemos estado en contacto constante con las personas a bordo. Esto ha sido tanto a través de grupos generales, donde participaban todos los barcos, como directamente con la organización, para lograr una coordinación rápida y eficaz. Así hemos trabajado durante todos estos días de navegación.

«Si se legitima que un gobierno o un estado pueda estar por encima de las leyes internacionales, cometer genocidio y que no pase nada, y que otros gobiernos lo permitan, significa que cualquiera de nosotros podría enfrentar lo mismo en el futuro»

—¿Han sufrido interrupciones de comunicación o algún otro tipo de vigilancia desde que os embarcasteis?

—Sí, la presencia de drones ha sido constante desde antes de zarpar, pero sobre todo una vez salimos del puerto de Catania, en Sicilia, tanto sobre la flotilla como directamente sobre nuestro barco. Hemos visto muchísimos drones, sin poder saber nunca si eran «amigables» —en el sentido de que no pretendieran atacar— o posibles drones hostiles, aunque ninguno nos atacó. También hemos detectado aviones militares, incluyendo un avión israelí, que identificamos gracias a prismáticos y cámaras, verificando el número de identificación y el símbolo en la cola del avión, confirmando así su origen. Además, fuimos sobrevolados por cazas cuya procedencia no pudimos determinar con certeza, y se reportó también la presencia de submarinos. En general, hubo vigilancia absolutamente constante, día y noche, mucho más allá de lo que nosotros pudimos percibir directamente, aunque vimos bastante. Respecto a las interrupciones de comunicación, absolutamente sí. Los canales de radio, incluido el canal marítimo 16, que es el internacional, sufrieron interferencias, ruido y dificultades para comunicarse eficazmente. En un momento, nosotros, perdimos todos los dispositivos de identificación de barcos, que permiten ver la ubicación de otros barcos por internet, algo que nunca debería suceder. El mismo día del ataque de los drones, también perdimos la visión por radar de las embarcaciones de la flotilla, cuando estaban literalmente al lado nuestro, lo que evidencia una intención clara de crear caos. Incluso se han puesto canciones en la radio en varios momentos, una de ellas precisamente justo antes del ataque de los drones, una táctica conocida de guerra para desestabilizar y poner nerviosas a las personas.

—¿Cómo respondes a las acusaciones de Israel que vinculan la flotilla con organizaciones como Hamás?

—La verdad es que no quiero dedicar ni un poco de mi energía ni de mi tiempo a responder a esta pregunta

—¿Qué mensaje te gustaría enviar al mundo ahora, desde el mar, a bordo del Life Support?

—Creo que la flotilla ha sido un movimiento de solidaridad internacional entre personas completamente desconocidas que decidieron poner su vida en pausa temporalmente para dirigirse a un destino incierto y llevar un mensaje muy grande y solidario. Es un momento histórico que demuestra que las personas tenemos muchísima fuerza, mucha más de la que creemos o creen, para transmitir un mensaje y presionar a los gobiernos. Desde que zarpó la flotilla, la cantidad de manifestaciones, boicots y empresas que han dejado de participar con Israel ha aumentado exponencialmente. Ayer, justo en el momento de las interceptaciones, vimos personas salir de sus casas de inmediato. Tenemos contactos con amistades que, desde sus hogares y en pijama, se vistieron rápidamente para sumarse. Gente que se lanzó a la calle sin convocatoria previa, convencida de que esto era importante. Esto nos recuerda la fuerza que tiene la ciudadanía y cómo los gobiernos se ven obligados a responder cuando la presión del pueblo es muy fuerte. Por otra parte, siempre hay que recordar que los protagonistas de esta historia son el pueblo palestino, y todo esto lo hacemos por ellos y por ellas, porque son ellos quienes merecen ser libres. Aunque hablamos del pueblo palestino, esto demuestra que ninguna persona en el mundo está a salvo de que algo así vuelva a suceder. Si se legitima que un gobierno o un estado pueda estar por encima de las leyes internacionales, cometer genocidio y que no pase nada, y que otros gobiernos lo permitan, significa que cualquiera de nosotros podría enfrentar lo mismo en el futuro. Por eso, es hora de decir que esto se pare ya.


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