La Voz de Asturias

David Trueba, director de cine: «Las películas, aunque sean una adaptación, tienen que funcionar de manera autónoma»

La Voz de Oviedo

Esther Rodríguez Redacción
El director de cine David Trueba

El cineasta madrileño mantendrá esta tarde en Oviedo un encuentro con el público asturiano para explicar el proceso creativo de «Siempre es invierno», la producción cinematográfica basada en una de sus novelas

13 Nov 2025. Actualizado a las 05:00 h.

Lo que hoy parece imposible o poco probable, mañana puede convertirse en realidad. Un claro ejemplo es el caso de David Trueba (Madrid, 1969) y su novela Blitz. El escritor había jurado que nunca adaptaría sus obras al cine, pero finalmente ha tenido que desdecirse. La historia que escribió para reflexionar sobre el paso del tiempo, los lazos emocionales y esos encuentros inesperados que pueden cambiarlo todo en un instante ha dado el salto a la gran pantalla bajo el nombre de Siempre es invierno. Tras el estreno de esta película que él mismo dirigió, el director de cine mantiene este jueves dos encuentros (17.15 y 20.00 horas) con el público asturiano en los Cines Embajadores Foncalada de Oviedo para explicar el proceso creativo de esta producción. Después, alrededor de las 20:15 horas, acudirá a la librería Kafka&Co para presentar y dedicar ejemplares de su nuevo libro Mi 69 (Ediciones Anagrama).

—¿Qué significa para usted presentar en Oviedo su nueva película, y además hacerlo en un cine como Embajadores Foncalada?

—Siempre les insisto a los distribuidores en que hay que intentar seguir apoyando el cine también fuera de Madrid y Barcelona, que son las dos grandes capitales del cine. Hay que proteger que siga habiendo espacios para ver películas en las ciudades, al menos en las más grandes e importantes, porque en los últimos años se ha descuidado muchísimo. Han ido cerrando muchas salas y dejando a los espectadores sin la oportunidad de ver las películas en pantalla grande.

—En varias ocasiones dijo que no lo haría, pero acabó por adaptar una novela propia. ¿Por qué ese cambio de parecer?

—Porque, como a cualquier lector, la novela seguía resonándome en la cabeza y tenía ganas de expandirla y convertirla en película. Aunque me resistí al principio, al final cedí, porque me parecía que merecía la pena.

—¿Qué fue lo más difícil de trasladar la historia del papel a la pantalla?

—El cine es muy concreto; deja poco espacio para la imaginación del espectador, porque le ofreces los lugares y los actores de manera específica. En la literatura, en cambio, sugieres y el lector completa la experiencia con su propia imaginación. Si mencionas un café, él lo inventa en su cabeza; si describes a un personaje, también lo construye mentalmente. En el cine, sin embargo, hay que concretarlo todo y eso a veces puede resultar difícil en una adaptación. Pero también tiene una gran potencia expresiva: la gente ve todo en una pantalla grande y, en un instante, puede seguir la historia de principio a fin.

El director de cine David Trueba, durante el rodaje de «Siempre es invierno»Quim Vives

—¿Al adaptar su propio trabajo hubo algo que sintiera que debía cambiar para que funcionara mejor en el cine?

—Sí, siempre hay muchas piezas que son literarias y funcionan en el ámbito literario, pero que deben adaptarse o variar un poco para que la película funcione. Es muy importante que la película, aunque tenga una base literaria, funcione de manera autónoma. La mayoría del público que ve una película no conoce la obra original, por lo que no puede ser simplemente un comentario o una adaptación fiel de esta; tiene que ser una película que funcione por sí misma.

 —¿Por qué eligió «Siempre es invierno» para el título de la película?

—Es una metáfora del estado de ánimo del personaje protagonista. La historia comienza con una ruptura con su pareja, y él cae en una especie de invierno emocional, como si quedara congelado. Aunque pasen las distintas estaciones, él sigue viviendo ese invierno en su interior.

—¿Qué le sorprende más de ver su historia transformada en imágenes?

—Los actores. Para mí es el gran placer ver a los actores encarnando personajes que tú has inventado.

—Para esta adaptación volvió a elegir a David Verdaguer. ¿Qué tiene de especial este actor?

—Creo que es un actor con una paleta de tonalidades muy variada. Es alguien que puede hacerte pasar de la sonrisa a la tristeza en un instante, a quien puedes querer y querer asesinar en la misma escena. Obliga al espectador a realizar un viaje constante a través de él. Es un personaje complejo, y es muy bonito retratar a personajes así.

El director de cine David Trueba y la actriz Amaia Salamanca, durante el rodaje de «Siempre es invierno»Quim Vives

—Ha conseguido que Amaia Salamanca vuelva a la gran pantalla. ¿Cómo es trabajar con esta gran actriz?

—Había hecho muy pocas películas y casi siempre comerciales, y para ella era una oportunidad de participar en un proyecto con una intención más artística. La verdad es que el personaje le iba muy bien y me parecía perfecta para el papel. Ella es estupenda, una muy buena colaboradora y creo que ha estado feliz de formar parte de la película.

—Con la ayuda de Amaia Salamanca rompe prejuicios relacionados con la edad. ¿Por qué todavía incomoda mostrar cuerpos maduros en la gran pantalla?

—Porque no se han mostrado antes, ni estamos acostumbrados a verlos. Parece como si fuera un secreto que las mujeres tuvieran que esconderse a partir de cierta edad, ya que dejan de corresponder al canon impuesto de lo que se considera bello. Me parece una gran injusticia.

—En sus trabajos trata de hacer crítica social, ¿echa en hace falta esta postura en el cine?

—Más que hacer crítica social, lo que intento es criticar costumbres, sin quedarnos en la idealización de las personas. Creo que los individuos estamos cargados de defectos, y las sociedades también, y debemos sacarlos a la luz para mejorar. El elemento crítico debe empezar en cada persona: tenemos que ser autocríticos con nosotros mismos, pero también con lo que nos rodea, y mostrarlo. A veces lo intento hacer, siempre con humor, para que nos demos cuenta de todo el viaje que nos falta para mejorar. Seguimos siendo sociedades que tiranizan mucho a ciertas personas o grupos, y debemos ir dándoles espacio. No soy un director obsesionado con que en mis películas haya un discurso; al contrario, lo que quiero es que haya personajes y que esos personajes estén interrelacionados con el mundo en el que vivimos.

El cineasta David Trueba (derecha) junto a los actores David Verdaguer, Isabelle Renauld y Amaia Salamanca, durante la presentación de la película «Siempre es invierno» en MadridDaniel Gonzalez | EFE

—¿Qué espera que el público asturiano se lleve después de ver Siempre es invierno?

—Es una película que ha arrancado maravillosamente bien en las salas, y me gustaría que los aficionados al cine —que en Asturias los y hay muchos— se acercaran a verla sin prejuicios, con ganas de disfrutar. Estoy seguro de que lo harán igual que en otros lugares.

—¿Qué le motiva a seguir haciendo cine después de tantos años de carrera?

—En el reto de hacer una película y que la gente disfrute, en seguir contando las historias que tienes en la cabeza y en mantener tu relación con el mundo en el que vives a través de tus ficciones.

—¿Cómo equilibra su faceta de director con la de escritor? ¿Qué papel juega cada una en su vida?

—En mí hay una parte muy ligada al trabajo en soledad, a la reflexión, a estar simplemente pensando. Pero también tengo un elemento social: quiero comunicarme con la gente, participar en la conversación pública. Esas dos pulsiones conviven dentro de mí y se reflejan en lo que hago.

El escritor y director de cine David TruebaCarlos Luján | EUROPAPRESS

—¿Qué consejo daría algún director joven o alguien que sueña con ser director de cine?

—Que sea curioso, que tenga los ojos muy abiertos y que ame a la gente, no la juzgue.

—¿Está embarcado en nuevos proyectos? ¿Puede adelantarnos algo?

—Justo ahora he publicado un libro con Anagrama que se llama Mi 69. Es una biografía del año 1969, en el que yo nací, y habla de lo que me encontré en el mundo y de aquello que me ha hecho ser como soy, tanto en mi familia como en el país y en el mundo. Es un libro que me he divertido mucho haciendo y que casi puede considerarse la biografía de mi primer año de vida, de mi llegada. Aprovechando mi viaje a Asturias, lo presentaré esta tarde en la librería Kafka & Co de Oviedo.

 


Comentar