Dani Sandoval y las mil lesiones para llegar a la gloria
Sporting 1905
El goleador del Sporting Juvenil lleva dos tantos en dos partidos de la Copa Campeones
04 May 2018. Actualizado a las 00:12 h.
La temporada que está haciendo el Sporting de Gijón División de Honor que dirige Isma Piñera era para enmarcar tras conseguir coronarse campeones del grupo primero de su categoría, pero está siendo más destacada con la Copa Campeones que están firmando, habiendo nombres propios en la expedición rojiblanca, destacando por encima de todos, un delantero con un olfato de gol envidiable y un acierto de cara a puerta inigualable.
Daniel Sandoval, en su último año como juvenil, ha tenido un año cuanto menos complicado. A pesar de que su primer partido del curso fuera ni más ni menos que debutando con el Sporting de Gijón B en Anduva contra el Mirandés, tres jornadas con el División de Honor le traían sus primeros problemas físicos, perdiéndose dos partidos antes de volver contra el Perinés, cita en la que jugaba diez minutos anotando un gol antes de volver a caer lesionado. Cinco jornadas fuera de los terrenos de juego en el tramo más importante de la temporada, regresaba contra el Deportivo en Mareo siendo el autor del único tanto del encuentro para llevarse los tres puntos.
Forzaba lo que no estaba escrito para jugar ante el Deportivo y eso lo pagaba caro el jugador rojiblanco, que estaba ni más ni menos que las seis jornadas siguientes sin jugar ningún minuto, algo que podía hacer en la jornada dieciocho. De ahí en adelante enlazaba los doce partidos finales de la temporada anotando nueve goles, que sumado a los dos anteriores terminaban siendo los once con los que concluía el campeonato liguero.
La Copa de Campeones para despegar
Tras un año plagado de lesiones, la Copa de Campeones sin duda alguna se convertía para Daniel Sandoval en un trampolín de cara a la próxima temporada, haciendo valer esa condición de goleador nato contra Las Palmas, donde tras una gran jugada individual de Pelayo Morilla cruzaba el balón pegado al palo donde nada podía hacer el guardameta rival.
Ante el Barcelona el reto era mayúsculo, sabiendo que cada ocasión rojiblanca valía oro, un centro lateral era rematado por Morilla al palo, quedándole a placer a Sandoval para tener que empujarlo al fondo de la red en lo que era el primer tanto del choque. En definitiva, dos goles en dos partidos de un delantero que está llamado a hacer grandes cosas en las próximas temporadas.