La consejera de Hacienda, Dolores Carcedo, presenta las cuentas a la cámara este lunes sin el respaldo de Podemos e IU
28 nov 2016 . Actualizado a las 13:17 h.La suerte del presupuesto asturiano está casi echada y cruzó su Rubicón este fin de semana después de la que el viernes tuviera lugar la última e infructuosa reunión entre PSOE y Podemos en la que no fue posible llegar a un acuerdo mínimo sobre el borrador. El Gobierno presentará el proyecto este lunes ante la cámara (lo harán la consejera de Hacienda, Dolores Carcedo, y el director general de Presupuestos, Francisco Sánchez, antes del mediodía) sin contar, en principio, con el apoyo de ningún otro grupo parlamentario. No se trata de que el pacto sea ya imposible pero el margen para el acuerdo se reduce: después de que el proyecto llegue a la Junta General ya no se será posible discutir el monto global de los ingresos, y las discusiones deberán centrarse únicamente en la partida de gastos. Llega el momento de las presentación de enmiendas de los diferentes partidos, según los plazos pactados en la Junta de Portavoces, podrán presentarse hasta el próximo 13 de diciembre, el debate de totalidad tendrá lugar en la víspera de Nochebuena, el día 23; y llegado el caso, el límite, la fecha final para su aprobación, sería el 30 de diciembre.
Tal y como anunciara ya desde el verano, en las dos últimas semanas, la prioridad del presidente asturiano, Javier Fernández, ha sido la de lograr un acuerdo que implicara a las fuerzas progresistas de la cámara. Los tres partidos, PSOE, Podemos e IU, suman una mayoría de 28 escaños más que suficiente para sacar adelante cualquier iniciativa en el parlamento asturiano. Pero esa posible alianza venía lastrada por demasiadas dosis de desconfianza, las malas relaciones de socialistas y morados que se arrastras desde comienzos de la legislatura, se vieron acentuadas aún más si cabe después de que Fernández asumiera la dirección de la gestora del PSOE que viró su posición para facilitar la investidura de Rajoy mediante una abstención. Este hecho ocupó buena parte del debate sobre el estado de la región con un cruce reproches mutuos entre ambos grupos y representó además un punto de ruptura con IU que dio por roto el acuerdo de investidura logrado en 2015. Todavía el año pasado, cuando la falta de acuerdo abocó a una prórroga presupuestaria, el proyecto rechazado por Podemos contaba en todo caso con el respaldo de PSOE y de IU, pero en este 2016 el borrador llegará al parlamento con el único aval de los socialistas.
Sobre el papel las diferencias de PSOE y Podemos se centran especialmente en la fiscalidad. Los socialistas aceptaron la propuesta de los morados de subir la exención del impuesto de sucesiones a 200.000 euros pero rechazaron otras rebajas --desde el impuestos de hidrocarburos, a tramos autonómicos del IRPF que deberían compensarse con alzas en el tributo de Patrimonio a las rentas más altas-- por considerar que ponían en cuestión con los resultados finales de la recaudación. En Podemos insistían en que sus propuesta tendría un efecto «neutro» para los ingresos de la administración asturiana pero desde el Ejecutivo socialista señalaron que las simulaciones realizadas en Hacienda no revelaban que fuera así.
En todo caso, en todo este trámite ha habido ante todo una escenificación del desacuerdo en el que los distintos grupos han jugado ante todo a no aparecer como el responsable de la falta de entendimiento. Ya en verano, Izquierda Unida propuso que se llevara a cabo una «mesa tripartita» en la que participaran los tres grupos, una iniciativa que fue aceptada por los socialistas, y rechazada en varias ocasiones por los morados, primero en agosto, después ya este último tramo final de la negociación, para después ser aceptada como posibilidad («una reunión a 3 o a 4 o quien haga falta», dijo su portavoz, Emilio León) pero en todo caso en las próximas semanas, después de que el borrador ya haya entrado en la nueva fase de debate parlamentario.
Un camino a la derecha
La otra posibilidad, si no llega a cuajar de ningún modo el acuerdo tripartito entre los grupos progresistas, sería el que Gobierno pactara los presupuestos con el PP, de hecho las cuentas que ahora están prorrogadas son fruto de un acuerdo entre populares y socialistas en el último año de la pasada legislatura. Sin embargo, los tiempos políticos con muy distintos en este 2017. Ciudadanos insistió en que el Ejecutivo asturiano abandonara el, a su juicio, empecinamiento del acuerdo de izquierdas; pero incluso las reuniones con los naranjas naufragaron mientras se prolongaban con los morados. El pasado viernes, Ciudadanos había sido citado a las siete de la tarde para reunirse con los socialistas pero desistieron tras esperar más de una hora a que terminara la cita con Podemos. Se especuló con la posibilidad de que retomaran las conversaciones durante este fin de semana pero, finalmente, ese encuentro no tuvo lugar.
El PP ha ofrecido su mano para sacar adelante el presupuesto con un único requisito: la supresión del impuesto de sucesiones para los herederos directos. El PSOE lo rechaza, considera que supondría una merma de ingresos demasiado alta y se ofreció a buscar un punto «intermedio» (ese aumento de la exención a 200.000 euros) que los populares pudieran considerar satisfactoria. Pero en todo caso, la verdadera cuestión se relaciona con el precio político, inasumible para los socialistas en este momento, de llegar a un pacto de ese calado con los conservadores toda vez que el presidente asturiano es, a la vez y de forma eventual, la cabeza visible del PSOE a nivel nacional, y de un partido que aún no ha superado su grave división interna.