La Voz de Asturias

Los nuevos hábitos de trabajo que deja la pandemia en Asturias

Asturias

Marcos Gutiérrez Asturias
Espacio Coworking Talud de la Ería

Mientras que el teletrabajo no parece terminar de despegar, nuevas opciones para autónomos y profesionales liberales como el coworking proliferan en la región

11 Dec 2021. Actualizado a las 05:00 h.

La COVID 19 ha hecho que muchas tendencias del mercado laboral que ya existían, algunas de modo embrionario, se hayan asentado y aumentado de manera apreciable. Otras que parece iban a acompañarnos una vez que lo peor de la pandemia pasase no han terminado de imponerse. Es el caso del coworking y el teletrabajo en Asturias. Nuevas maneras de desarrollar nuestras tareas fuera de las cuatro paredes de una oficina.

Al inicio de la pandemia se acuñó el mantra de que «el teletrabajo está aquí para quedarse». Sin embargo, la tozuda realidad nos ha demostrado que esta modalidad no termina de cuajar en un país en el que el presentismo está tan enquistado. 

Según un reciente análisis del Instituto Nacional de Estadística, en 2021 un 17,6% de ocupados ha teletrabajado; un 17,4% no lo han hecho, aunque su empleo se lo permitiera y un 65,5% porque su empleo no se lo permitía.

De acuerdo con el último informe por Red.es, entidad perteneciente al Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, en el segundo trimestre de 2021 solo un 9,4% de las personas ocupadas teletrabajaron más de la mitad de los días de su jornada laboral, casi siete puntos porcentuales menos que en el mismo periodo del año anterior y dos menos que en el primer trimestre.

El panorama en nuestra región es, sin embargo, ligeramente distinto. Asturias es la tercera comunidad autónoma con más teletrabajadores, 15,4%, tras Madrid (25,6%) y Cataluña (18,8%), por encima de la media nacional del 15,1%, según un análisis realizado por la empresa de recursos humanos Adecco a partir de datos de la Encuesta de Población Activa (EPA).

El informe incide en «la transformación radical» producida por la pandemia, ya que en junio de 2019 la proporción de teletrabajo se limitaba en Asturias al 8,9% de los ocupados.

Coworking en Asturias

Si hablamos de la opción del coworking, la cosa cambia bastante. El Coworking Talud de la Ería de Oviedo es un espacio multidisciplinar de trabajo colaborativo que forma parte de una de las actuaciones de Oviedo Emprende. La gestión la realiza la Asociación de Jóvenes Empresarios del Principado de Asturias en virtud de un convenio de colaboración firmado con el Ayuntamiento de Oviedo.

Silvia de Oliveira Alonso es, desde hace cinco años, la responsable de este lugar que pronto cumplirá su primera década de andadura. Cree que la primera causa de que este tipo de entornos laborales se hayan popularizado tiene que ver con la posibilidad de «formar parte de comunidad emprendedora, generar colaboraciones y trabajar en red».

«Un caso frecuente es que, por poner un ejemplo, un fotógrafo, un diseñador gráfico y programador web que trabajan en el talud se ponen en contacto y colaboran», explica. Cree que los usuarios del espacio «agradecen también separar vida personal de trabajo» y «la sensación de cuadrilla» que se genera. «Tu llegas de cero como emprendedor y te beneficias del aprendizaje de los demás», añade.

Añade que «al ser un centro municipal es gratuito, por lo que te ahorras la oficina, la red…». Asimismo, mucha gente se pone en contacto con ellos «preguntando por profesionales en trabajos relacionados sobre todo con el mundo freelance». En el espacio del Talud de la Ería también tienen la peculiaridad de que «en el mismo espacio se realizan asesoramientos, tutorías de mentores especializados, consejos en tramitación, asesoría…».

«Si te asalta cualquier duda por una subvención, precios ante un cliente o presupuestos y cuentas con personas de referencia para hablar y tomar una decisión con una segunda opinión», indica. Silvia de Oliveira Alonso también ha notado que el perfil de profesionales que apuestan por esta modalidad de trabajo se ha diversificado. «Yo empecé hace cinco años y entonces la mayoría de usuarios eran emprendedores de la industria cultural, creativa o TIC», explica. En los últimos tiempos se han sumado «varios teletrabajadores» de grandes compañías multinacionales como «Hitachi, Indra o IBM», así como «traductores, filólogos, psicólogos y trabajadores de radiología online».

Reciben incluso «a gente de otras comunidades autónomas, teletrabajadores que necesitan conectarse tres o cuatro días». Reconoce que, a causa de la pandemia, en el espacio pensaron que iban a perder usuarios, si bien ha sucedido «todo lo contrario». En la actualidad disponen de «43 plazas».

Javier Torres, es el cofundador de AtiCowork, espacio de coworking ubicado en Avilés. Considera que esta «es una modalidad que sigue siendo algo desconocida aquí, pero a la que los profesionales liberales acuden mucho». Cree que «en Madrid y Barcelona es más habitual y hay mucha rotación», mientras que «aquí aún cuesta un poco, pero la tendencia es a usar más este tipo de servicios».

Un rincón del espacio AtiCowork de AvilésAtiCowork

Estima que es una «herramienta súper útil», ya que te ofrece un «lugar para trabajar, con servicios que puedes no tener en tu casa en tu casa y, además, te ayuda a socializar». Cree que una de las razones que explican su crecimiento en los últimos años tiene que ver con que «es muy complicado» para los profesionales liberales y teletrabajadores separar la vida del trabajo. «Hay que ser muy ordenado y adaptarse muy bien a compaginar la vida en un espacio con el trabajo en el mismo sitio», asevera.

Añade que «muchos de los integrantes de un coworking buscan esa infraestructura sin gastos como limpieza, luz…». Asimismo, «la sinergia y establecer redes es fundamental dentro del coworking». Cree que, «lógicamente, los coworkers tienen que ser afines». En esta línea insiste en que «es una herramienta bestial para aumentar la cartera de clientes».

Destaca que en AtiCowork hay perfiles profesionales del «diseño gráfico, ingeniería, consultoría, fotógrafos y programadores informáticos trabajando en remoto». «Al inicio de una actividad el coworking es maravilloso», concluye.

Un modelo flexible

Philippe Jiménez, es country manager de International Workplace Group (IWG), multinacional inglesa de espacios de trabajo flexible presente en España desde hace casi tres décadas, operando bajo las marcas Regus, Spaces y HQ. Cuenta con centros en 17 ciudades del país, Gijón (y muy pronto Oviedo) entre ellas. Resalta que en el mercado de trabajo en los últimos años «ha habido una transición que ya se está produciendo a un modelo flexible».

No obstante resalta que ese modelo ya existía, si bien «la pandemia ha acelerado todo». «Hasta finales del siglo XX trabajábamos como lo habíamos hecho durante 100 años», explica. Era, en definitiva, «una manera tradicional de la oficina, en la que el mayor exponente era la productividad, mientras que el bienestar de las personas brillaba por su ausencia». Indica que «antes toda decisión sobre la forma de trabajar la adoptaba el CEO, mientras que ahora es recursos humanos, con lo que hay nuevos conceptos como la sostenibilidad, la Inteligencia Artificial y el bienestar, que ponen a la persona en el centro».

Centro Spaces de Gijón

Jiménez explica que en su caso se produjo un «crecimiento exponencial hasta 2019 y hubo una explosión en cuanto a la demanda, luego vino el parón de la pandemia a partir de marzo de 2020». Comenta que en este tiempo IWG ha «aprovechado para invertir en I+D+i, formación de nuestro personal, nuevos productos… por lo que estuvimos listos para el inicio de la actividad».

Constata que «ahora la demanda es superior a la de 2019 y desde agosto está siendo extraordinaria». Entre las ventajas que, a su juicio, aportan este tipo de espacios sita la «conciliación», así como que proporcionan posibilidades «a algunos colectivos más tocados por el paro, como las mujeres o los jóvenes, de tener oportunidades de trabajo que no tendrían de otra manera». También cree que «es bueno para las empresas porque pueden acceder a talento, que no tiene edad y no es exclusivo de Madrid o Barcelona».

Además de la obvia ventaja competitiva de «reducir costes», considera que se trata de una opción «buena también para el planeta, con menos gases de efecto invernadero y menos huella de carbono». Philippe Jiménez cree que sirve «también para relacionar a las personas entre sí», a través de «proyectos y sinergias» y, del mismo modo, para «unir y relacionar los emprendedores muy dinámicos con las multinacionales».

Considera que el centro Spaces de Gijón «es una maravilla y verdaderamente espectacular. Nuestras expectativas se han visto más que recompensadas. El centro está casi lleno a pesar de la pandemia». IWG ha llevado a cabo una «gran inversión en Gijón, con unos resultados muy buenos, un equipo estupendo y gran rentabilidad». Este éxito lo cuantifica «no solo en las personas que vienen a vernos, sino en que hay muchas actividades, por ejemplo del festival del cine, diferentes reuniones en nuestra terraza…». «Ahora vamos a abrir un centro Regus en Oviedo en mayo, para el que ya tenemos demanda», anticipa.

El grupo, presente «en 17 ciudades en España», tiene un «perfil muy general» de usuarios. «Hace unos años te diría que era un perfil high tech y ligado a las finanzas», explica Jiménez, que asevera que ahora cuentan con «consultores, periodistas, profesionales del sector petrolero… nuestros centros se adaptan a todas las industrias».


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