La Voz de Asturias

«Una persona con un problema emocional agradece ser escuchada»: la llamada a la esperanza en Asturias

Asturias

Esther Rodríguez Redacción
Un teléfono fijo, en una imagen de archivo

Con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, la vicepresidenta de la organización que acompaña de forma gratuita a quienes atraviesan problemas emocionales comparte su visión sobre la importancia de la escucha

10 Sep 2025. Actualizado a las 05:00 h.

La salud mental sigue siendo un tema tabú en nuestra sociedad. Aunque la conciencia sobre el tema ha aumentado, a las personas todavía les cuesta hablar abiertamente de sus problemas por miedo a ser juzgadas. Frente a esta realidad, existen espacios seguros donde quienes atraviesan crisis emocionales o pensamientos suicidas pueden expresarse y encontrar apoyo. Uno de esos lugares seguros es el Teléfono de la Esperanza, una oenegé sin ánimo de lucro que, desde hace medio siglo, ofrece atención gratuita las 24 horas del día en Asturias. La vicepresidenta de esta entidad, Camino Álvarez, señala las claves del acompañamiento que ofrecen a quienes llaman al 985 22 55 40 para pedir ayuda.

—En lo que va de año han atendido casi 3.500 llamadas. ¿Debería alertarnos este dato?

—Sí, es un dato importante. En el 2024, el teléfono de Asturias atendió un total de 7.976 llamadas, casi 8.000, de las cuales cerca de 300 estaban relacionadas con ideación suicida. Sin embargo, la mayoría de las llamadas tienen un carácter diferente: predominan personas que sienten una gran soledad y buscan simplemente ser escuchadas. Lo más importante es ofrecerles esa escucha, especialmente sin emitir juicios. Esa es la característica principal de la atención telefónica: una escucha activa, atenta y sin prejuicios, que permite a la persona expresar libremente lo que desee contar.

—¿Quién suele llamar más: mujeres o hombres?

—La mayoría de las llamadas provienen de mujeres, aunque cada vez llaman más hombres. En cuanto a la edad, la mayoría de los llamantes se sitúa entre los 40 y 55 años. Aunque cada vez se registran más llamadas de personas jóvenes, siguen siendo principalmente mujeres de mediana edad quienes contactan con el servicio.

—Digamos que a los jóvenes todavía les cuesta pedir esa ayuda...

—Sí, pero el Teléfono de la Esperanza también cuenta con un servicio de chat a nivel nacional, que quizás resulte más accesible para los jóvenes, quienes suelen manejarse mejor con la informática y las redes sociales.

—Estas llamadas son gratuitas y anónimas.

—Sí, siempre. Las llamadas son recibidas por personal específicamente formado en escucha activa. Se trata de voluntarios cuidadosamente seleccionados, que realizan una formación intensiva de un año de duración.

—La mayoría de las personas que llaman es porque se sienten solas. Pero, ¿qué otros problemas preocupan a las personas que atienden?

—En general, las llamadas reflejan los problemas que afectan a la sociedad en cada momento. A lo largo de los años, se ha notado cómo cambian los temas según el contexto social y económico. Por ejemplo, a partir del 2008, con la importante crisis financiera, aumentaron significativamente las llamadas relacionadas con problemas económicos. Posteriormente, en períodos de altas cifras de desempleo, también se percibieron muchas preocupaciones relacionadas con la pérdida de empleo.

Las personas con ideas suicidas y sus allegados recibirán ayuda especializada a cualquier hora en el teléfono de la esperanza de Asturias 985 22 55 40, el teléfono 024 y ante situaciones de emergencia también pueden llamar al 112. Las tentativas y muertes por suicidio nunca tienen un único detonante, sino que son una reacción a un sufrimiento extremo causado por factores psicológicos, biológicos y sociales que pueden prevenirse y tratarse.

—¿Qué tipo de apoyos ofrecéis?

—Además de escuchar a las personas sin ningún tipo de perjuicio, el Teléfono de la Esperanza ha ampliado sus servicios a lo largo de estos 50 años, para acompañar y ayudar a personas en situaciones específicas de crisis emocional. Actualmente, cuenta con tres líneas de actuación: atención directa telefónica, disponible los 365 días del año, las 24 horas; atención psicológica individualizada, con seguimiento personalizado por parte de un psicólogo; talleres terapéuticos y de crecimiento personal, que se imparten en tres tandas anuales, una vez por semana durante dos horas. También, el Teléfono de la Esperanza atiende la salud mental en las aulas, porque es muy importante la prevención en los primeros años de vida del individuo. Por eso se imparten talleres a niños de 10 a 12 años y a adolescentes en institutos, como parte del programa de salud emocional A lo largo de estos 50 años, la organización también ha puesto su experiencia y conocimientos al servicio de las instituciones públicas, colaborando en la elaboración de guías preventivas, en la divulgación sobre problemas de salud y en cualquier iniciativa que promueva la escucha, la prevención y el bienestar emocional de la ciudadanía.

—¿Qué importancia tiene realmente ser escuchado?

—Casi siempre, cuando la persona termina la conversación, agradece la atención recibida porque agradece ser escuchada. Además, se percibe claramente que estamos preparados para escuchar de manera activa y comprender realmente el contenido de lo que nos cuenta. Somos conscientes de ese agradecimiento, no solo por las palabras, sino porque se nota que, durante la conversación, disminuye su nivel de ansiedad. Sabemos que no solucionamos los problemas ni estamos para dar consejos; cada persona de hecho conoce su situación mejor que el escuchante. Nuestro papel es simplemente escuchar y, en algunos casos, acompañar en la reflexión y en la toma de decisiones, pero siempre será el propio llamante quien decida sobre su vida. El Teléfono de la Esperanza nunca da consejos directos. Lo que sí hacemos es ayudar a centrar la situación, orientar sobre los recursos disponibles y poner a disposición los servicios que tenemos.

—¿Hay suficiente sensibilización en la sociedad sobre la importancia de pedir ayuda?

—Estamos en unos niveles muy altos de conocimiento, algo que ha cambiado mucho a lo largo de estos 50 años. Sin embargo, la excelencia aún no se ha alcanzado, eso está claro. A pesar de toda la labor de divulgación que realiza el Teléfono de la Esperanza, todavía existe cierto desconocimiento. Muchas personas no conocen las características de esta ONG, que es apolítica y aconfesional, y cuya misión es brindar apoyo a la salud emocional de la población. Todavía no todos saben que estamos disponibles para ayudar.

—¿Qué mensaje le daría a alguien que siente que no puede más, pero aún no se atreve a pedir ayuda?

—Que pruebe a marcar el teléfono, simplemente eso. Siempre tiene la posibilidad de colgar si no se siente cómodo. Pero que llame, porque tiene a alguien ahí que le va a escuchar. Luego él decidirá si eso le ayuda o no. Nosotros, al menos, podemos ofrecerle apoyo y mostrarle que no está solo, que estamos ahí para acompañarle en todo su dolor y sufrimiento, que son parte de la vida . No es necesario ser una persona con un trastorno mental, como se pensaba antiguamente, para poder llamar y recibir ayuda.

—Entre llamada y llamada ultiman los detalles del congreso con el que van a celebrar el 50 aniversario del Teléfono de la Esperanza de Asturias.

—Sí, este congreso será importante por varias razones. En primer lugar, es un homenaje al Teléfono de la Esperanza y a todas las personas que, de manera altruista, han dedicado su tiempo como voluntarios durante estos 50 años de trabajo en Asturias. Como son ya muchos años, hemos titulado el congreso como La salud emocional actual: retos para un cambio en la era, con el objetivo de analizar cómo se encuentra la salud emocional en la actualidad. Contaremos con ponentes de gran relevancia y amplia experiencia como José Luis Marín López, psiquiatra y psicoterapeuta ampliamente reconocido, formador de psiquiatras y miembro del Foro Internacional para la Formación en Psicoterapia; Javier Urra, doctor en Psicología Clínica, pedagogo y psicólogo de la Fiscalía de Menores de Madrid); José Carlos Ruiz, doctor en Filosofía, ensayista y escritor; o Irene Villa, psicóloga, conferenciante y divulgadora de valores como la gratitud, la resiliencia y la superación. Tras las ponencias, habrá una mesa redonda con voluntarios del Teléfono de la Esperanza. Como cierre del congreso, se celebrará una cena de gala para conmemorar el 50 aniversario, abierta a todo el público.

El evento se celebrará el 4 de octubre en el Auditorio Príncipe Felipe, en la sala principal, de 9.30 a 19.00 horas, con descansos para café y comida. Las entradas están disponibles en giglon.com con un donativo de 25 euros. Las entradas para la cena tienen un precio de 50 euros y se pueden reservar en la sede del Teléfono de la Esperanza, de lunes a viernes de 9.30 a 14.00, y los jueves por la tarde de 17.00 a 20.00.  

 

 


Comentar