El fiscal cree que la chica, de 15 años, no opuso resistencia, pero fue víctima de engaños Acusado y víctima se conocieron en noviembre de 1999. Ella, de 15 años, se había escapado de casa y él, de 50, le ofreció cobijo en el bar de su propiedad. Y allí se fueron. El hostelero se enamoró, confesó que sentía amor. Por eso la cortejó y ella «se me entregó». La víctima lo niega. Admite que durmió con él, la penetró dos veces y luego escuchó música. El fiscal sospecha que la joven no opuso resistencia, pero el procesado utilizó engaños para acostarse con ella. Por eso pide 8 años de cárcel por dos delitos de abusos sexuales.
ALBERTO MAHÍA