Las vallas en la glorieta de San Isidro, a escasos metros del Ayuntamiento de Bergondo, impiden el acceso a los propios residentes de la parroquia de Fiobre
Entre sus críticas, denuncian la «disparatada» subida de tarifas, así como la falta de mecanismos para evitar vertidos tóxicos por parte del nuevo concesionario