Diego allanó durante varios días un céntrico piso de Betanzos, del que se fue de forma amistosa. Pero la puerta del piso quedó bloqueada y la gestoría temió un segundo okupa, por lo que llevó el caso al juzgado
Conocido en todo el municipio, falleció esta semana y fue inhumado por su hijo y yerno, herederos de su puesto en el cementerio. La suya fue una vida de simpatías y amistades ensombrecida por el rali de Carral, donde perdió a su nieto y a la pareja de este, embarazada de 9 meses