Hace dos años nació Olor y sabor, el proyecto de una agricultora bergondesa que está provocando que los niños suspiren por sus acelgas de colores (en especial las rosas), unas patatas con las que se puede dibujar el arco iris en el plato, brotes picantes para ensaladas y los pétalos de unas flores que crecen a los pies de los tomates a modo de escudo para las plagas
Bea Abelairas