La grasa corporal o el ejercicio influyen, aunque la mayoría de los frioleros nacen así y poco pueden hacer para cambiar. Sin embargo, la médica Sabela Sánchez alerta de que enfriamientos constantes pueden esconder enfermedades, alergias o infecciones. La primera medida pasa por descartar que no es fiebre, otra regla de oro es no recurrir al alcohol
Bea Abelairas