El padre comenzó a pescar de niño en el río Baa y ya de mayor le contagió la afición a su hija, ahora echan juntos el anzuelo en el Navia, el Neira y el Miño
Alberto Fernández comenzó a andar en bicicleta siendo un crío y hoy asegura que no puede vivir sin pedalear; su hijo, de solo 7 años, le acompaña en casi todas sus salidas
El padre comenzó a lanzar flechas casi por casualidad, y con el tiempo contagió la pasión a sus hijos: «Es que el tiro con arco engancha mucho», dicen los tres