El jefe de la Armada de Australia cumplió con una tradición de su país y colocó en la grada una pieza de oro debajo del primer gran bloque de su futuro barco anfibio
Luisa Parada, una de las empleadas de la fábrica textil, asegura que hace años que «le vimos las orejas al lobo», aunque no fue hasta diciembre cuando estalló la gran crisis