La aldea chantadina de Vilaúxe, abanderada de la recuperación del carnaval tradicional, renunció a celebrar el Domingo Lambedoiro Vilaúxe no aguantó el tirón. La aldea que protagonizó el último resurgir del Entroido Ribeirao falló este domingo a su cita con el «desenterro», rompiendo una racha de cinco años seguidos en la que los carnavales tradicionales parecían haberse recuperado de décadas de declive. En Vilaúxe atribuyen el parón a la falta de jóvenes y de tiempo para preparar los complicados trajes típicos de este Carnaval popular. A eso y a la competencia que a su juicio impulsa el Ayuntamiento de Chantada a través de la Asociación de Amigos do Entroido Ribeirao, que sí organiza sus propios actos en Santiago de Arriba, Nogueira y A Sariña.
CARLOS CORTÉS