La acusación contra el autodenominado «Aiatola Al-Xuviani» (reside en la parroquia de Xuvia) se fundamentaba en los contenidos de la página web de su tienda de serigrafía
Los rumanos homenajean al cadáver comiendo y bebiendo, los chinos se incineran, los musulmanes quieren sepultarse en tierra y los polacos piden ceremonias en su idioma