Aquí no hay esferificaciones, ni espuma ni deconstrucción. Solo comida de toda la vida (¿se acuerdan de la cuchara?) para cumplir el deseo de una clientela que quiere sentarse en la mesa y disfrutar de unas lentejas o un buen plato de caldo. Como si estuviese en su casa.
Dolores Cela
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María Cobas