Era el actor más popular de la época, cuya fama apenas desmerecía a la de María Guerrero, su segunda esposa. Aristócrata de gustos refinados y avanzadas ideas sociales, yerno del general Serrano por su primer matrimonio y amigo del tipógrafo Pablo Iglesias, Fernando Díaz de Mendoza siguió el rumbo de los cómicos de la legua.
Fernando Salgado