12 ene 2002
Un café en moneda única
La tradicional partida de cartas vespertina se convierte en un ejemplo de transición Los amarracos del mus ya no son lo que eran. Las tradicionales «piedras» han multiplicado su valor y los euros suenan sobre las mesas de los locales recreativos con su peculiar tintineo. El café ya se paga en la moneda única en la mayoría de los locales de ocio de la ciudad. «La transición es más tranquila que la de la democracia», comenta el cliente de un céntrico bar mientras observa una partida de cartas. «Da lo mismo en euros que en pesetas, el tabernero siempre tiene razón», afirma un vecino de A Gaiteira.