Carlos Martínez cogió el traspaso del bar El Nido de Robin de Ribadeo, con su mujer, cuando tenían 23 y 18 años, y nueve años después adquirió el local en propiedad
José Rioseco, atleta del club Egovarros de Viveiro: «Mi objetivo es seguir jugando a este juego tan bonito que es la vida. Y así, cada día, un pasito más»