Los casi 80 kilómetros del Canal de Panamá encierran millones de metros cúbicos de agua e infinidad de historias. Una de ellas hunde sus raíces en Quiroga. De allí partió en torno a 1906 Venancio Fernández para trabajar en la construcción. Un siglo después, su bisnieto Rubén le tomó el relevo en la tercera ampliación.
M. G. Reigosa