La última víctima de la violencia doméstica en Galicia, asesinada por su hijo, había llegado a A Mariña tras vivir en Italia y Francia, y tenía una difícil relación con el menor de puertas adentro por el conflictivo carácter del chico
David Becerra, de 19 años, que tuvo que ser evacuado al Hospital de Burela, y su madre colocaron toallas humedecidas bajo las puertas para evitar la expansión del humo