Baiona ha ganado la batalla al furtivismo, enemigo número uno de la cofradía local durante mucho tiempo y desencadenante de enfrentamientos que han acabado en ocasiones en centros de salud y en los juzgados. La consideración de delito en casos de reincidencia y el endurecimiento de las sanciones han rebajado sustancialmente el número de infracciones detectadas, confirmó ayer la Xunta. La presidenta del pósito, Susana González, cuantifica en «más de un 90% el descenso de los casos en estos dos años gracias a la recuperación del servicio de vigilancia». Como contrapunto, otra situación difícil de lidiar. «El furtivismo interno está casi controlado, pero los furtivos profesionales externos se han vuelto más agresivos», indica la patrona poniendo como ejemplo que «una de las últimas operaciones terminó con otra agresión y un intento de disparar el arpón a los guardapescas». Es decir, añade, «que sigue siendo una batalla arriesgada y sobre todo diaria porque no se puede bajar la guardia ni un momento».El sector del percebe es y fue uno de los más damnificados. «Se esquilmó el recurso, el percebe sufrió mucho por culpa de la extracción masiva y descontrolada, de ese furtivismo externo», confirma la patrona mayor, al frente de la asociación del percebe. Pero su preocupación ahora es otra, la insólita merma del producto. «Yo llevo 21 años trabajando y esto no lo había visto nunca», afirma Susana González. Recuerda que la única referencia que tiene es que hace unos cuarenta años, su padre le contó que llegaron a pensar que iba a desaparecer de las piedras por una escasez sin precedentes. «Es realmente algo insólito y eso que ya llevamos años rebajando la cuota de extracción para protegerlo, hemos pasado de 5 a 3 kilos», explica.El colectivo indica que se trata de un problema «generalizado» que les trae de cabeza ya que el percebe es uno de sus principales recursos. «Los investigadores no saben darnos una explicación aún, pero está claro que hay un problema de fijación, las larvas no se sujetan en las rocas», indica la patrona mayor.Todas las cofradías gallegas, en mayor o menor medida, se resienten «porque hay zonas que han quedado totalmente limpias. En ellas otros años había percebe pero ahora ha desaparecido totalmente», confirma la presidenta de la asociación. Informa de que ya se ha notificado esta situación a la Federación de Cofradías y que esta, a su vez, ha requerido ayuda a la Consellería del Mar. Buenas noticias en cuanto a la viabilidad económica del pósito, en entredicho cuando ella asumió el cargo. «Hemos conseguido cumplir con los pagos al mes y mi objetivo es acabar con deuda cero», avanza.
Mónica Torres