El espacio ya está para que lo reciba el Concello de Lugo tras meses de obras y de hecho se han retirado las vallas, aunque su estado en general deja bastante que desear. Ha crecido maleza entre los pedruscos decorativos, hay puntas y anclajes oxidados en el murete que lo rodea y por zonas el agua ha dejado surcos antiestéticos...
ÓSCAR CELA