En 1936 la isla se convirtió en una colonia penitenciaria en la que los sublevados recluyeron a presos republicanos durante la Guerra Civil y los cuatro primeros años de la dictadura
Dora Carrera y Tonina Díaz, dos fundadoras de la asociación Érguete, visitan en A Lama a un grupo de presos que luchan por mejorar asumiendo los daños que han provocado