¿CONDENADOS A DESAPARECER?. Lo dice uno de los protagonistas de estas páginas: «Hai que ir cos tempos».Y hay oficios que parecen no aguantar el paso acelerado que lleva la vida en el siglo XXI. A pesar de que la crisis nos ha obligado a repensar el mundo, son muchas las actividades profesionales que se han visto arrolladas por la mecanización, por la tecnología, por los nuevos tiempos. Sin embargo, aún quedan quienes desempeñan labores que suenan a épocas pasadas, que no necesariamente mejores. Son los útimos, los supervivientes.En el taller de José Manuel Piñeiro aún se fabrican raños, horquillas y rastros. El suyo es un oficio que se extingue, y eso que demanda, haberla hayla
rosa estévez