El Arde Lucus tuvo ayer un respiro tras la tormenta del viernes, y permitió a miles de vecinos y de forasteros vivir en la calle la fiesta que recrea el origen de la urbe
El Arde Lucus tuvo ayer un respiro tras la tormenta del viernes, y permitió a miles de vecinos y de forasteros vivir en la calle la fiesta que recrea el origen de la urbe