Asturias padece episodios de contaminación frecuentes, muchas veces con origen en las emisiones de la industria, que en varias ocasiones han despertado la alarma de la población, especialmente en los principales núcleos urbanos del área central. La preocupación por la regulación de la polución, las sanciones que la administración debe imponer por las faltas, y el control por el impacto en la salud pública tiene la otra cara de la moneda en la incertidumbre que genera para la economía y el empleo el mantenimiento de muchas de estas grandes industrias. La transición energética, con un plan de descarbonización que incide directamente en la principal fuente de generación de electricidad en Asturias, ha despertado también un intenso debate sobre la necesidad de que estas reformas tengan en cuenta criterios de justicia social.
1 Adrián Barbón (PSOE)
Avanzando en la descarbonización, y no solo industrial, sino también mediante el apoyo al transporte sostenible (vehículos eléctricos, con gas, etc.). En Asturias todos los ojos se ponen en la industria, cuando el transporte tiene una incidencia muy importante. En cuanto a que debemos seguir ese camino, no hay duda posible. Es una respuesta científica: si no se reducen los gases de efecto invernadero, el calentamiento se agravará. La cuestión no está en qué hay que hacer, sino cómo y, sobre todo, aquí está el quid, con qué plazos. Hay que cumplir los Acuerdos de París de 2015 y reducir las emisiones de dióxido de carbono, sin duda. Ahora, hay que hacerlo con una transición progresiva, pactada, que no deje atrás industrias, territorios ni trabajadores. Y debe ser una respuesta global, porque los problemas globales no tienen soluciones locales.
2 Teresa Mallada (PP)
Con cabeza, sentido común y amor por la naturaleza. Todo comienza por uno mismo, con hábitos medioambientalmente saludables. Ese es el principio de todo. A partir de ahí, legislando para reducir las emisiones pero siempre teniendo en cuenta que el tejido industrial asturiano es el corazón de la región y debe existir y debemos apoyarlo. Hay que transformar la industria sí para reducir sus emisiones pero debe ir transfomándose a la velocidad necesaria. Esto es precisamente lo que no ha entendido el actual Gobierno socialista que aboga por una descarbonización express sin darse cuenta de que el exceso de velocidad sólo conduce a tener accidentes y aquí en Asturias ya estamos teniendo accidentes con Arcelor o Alcoa por culpa del alto precio de la luz. Un alto precio que se produce, entre otras cosas, porque al cerrar las centrales térmicas y las nucleares hace que nuestra capacidad de generación merme de repente y suba el precio de la electricidad. Esas subidas rápidas y grandes son malas para el usuario pero además lo son para las empresas grandes consumidoras de electricidad como Alcoa y Arcelor y eso supone un incremento muy grande de los costes de producción de un mes para otro y, por lo tanto, llegan los cierres y los expedientes de regulación de empleo. Los socialistas, con el candidato Barbón a la cabeza, prometieron solucionar el problema antes de las elecciones y como se puede ver ni lo han solucionado ni tienen intención de hacerlo porque lo suyo es sólo el postureo medioambiental sin pensar en las nefastas consecuencias que para la industria asturiana supone la descarbonización exprés y otras medidas similares que está tomando Pedro Sánchez, con Adrián Barbón de palmero. La naturaleza se defiende con sentido común, calma y racionalidad para no llevarse por delante a las personas, como está ocurriendo ahora en Asturias.
3 Lorena Gil (Podemos Asturies)
La transición ecológica nos parece fundamental para avanzar hacia un tejido productivo que genere empleo de calidad y sostenible. La paradoja de Asturies es que llevan treinta años desmontando nuestra industria, provocando un paro estructural en las comarcas industriales, al tiempo que la contaminación es un problema cada vez más serio. Hay que apostar por un futuro verde, en el que se aumente la zona boscosa, se habiliten pulmones verdes en las ciudades y se multipliquen las estaciones de medición, correctamente emplazadas, para detectar de inmediato cualquier infracción. Pero nada de esto funcionará si no se comienza a luchar ya contra las emisiones contaminantes de la gran industria. Para la mayoría de Asturies, especialmente en la zona central y las áreas industriales, éste es un problema de primer orden, y solo Podemos Asturies se ha mostrado dispuesto a poner soluciones encima de la mesa.
4 Ángela Vallina (Izquierda Unida de Asturias)
Tiene que haber decisiones estructurales, colectivas y también individuales, pero hay que hacerlo de una forma ordenada. De poco sirve la descarbonización exprés, en España, como ha impuesto la Ministra Rivera, de tan malos humos para Asturias, si luego lo que se hace es trasladar las emisiones a otros países, con mano de obra más barata y, sobre todo, con unas legislaciones más blandas o sin legislación. Y esto es más que un riesgo: está pasando. Hay que reducir emisiones y también hay que aplicar la tecnología, desarrollando métodos de captación de CO2 de forma eficiente y eficaz. También necesitamos un cambio en los modelos de consumo, tanto en cuestiones como la cesta de la compra, como en el transporte, por citar solo unos pocos que dependen en gran medida de decisiones individuales.
5 Juan Vázquez (Ciudadanos)
Nuestro programa es muy sensible a medidas de control de emisiones en la lucha contra la contaminación y con la preservación de todos los recursos ambientales y en el cumplimiento de los protocolos y acuerdos necesarios así como en la internacionalización de la lucha contra el cambio climático.
6 Carmen Moriyón (Foro)
Nosotros vamos a defender el carbón como la fuente de energía autóctona que es, y a asegurarnos de que cualquier cambio de modelo debe ser una garantía de empleo, de competitividad y de seguridad del suministro eléctrico. Nuestro compromiso con el medio ambiente es inequívoco y completo, como he demostrado en el Ayuntamiento de Gijón al frente del área de Medio Ambiente y Sostenibilidad, pero creemos que debe pasar por más inversión en tecnología y en reducción de emisiones, no por podas incontroladas ni cierres precipitados de nuestros sectores productivos.
7 Ignacio Blanco (Vox)
España es el causante del 0,8% de las emisiones de CO2, por lo que, desengañémonos, por mucho que pretendamos hacer, ya sea para bien o para mal, no va a influir y, sin embargo, las políticas ambientalistas radicales sí que van a producir el efecto letal de desmantelar la industria asturiana y echar a miles de trabajadores al paro. Por otro lado, las empresas que cierren en Asturias por esta política ecologista radical van a reubicarse en otras áreas del planeta en los que la tecnología es de peor calidad, menos limpia, y por lo tanto emitirá más CO2, por lo que en modo alguno estaremos ayudando al planeta cerrando nuestras fábricas y, sin embargo, estaremos condenando a Asturias al subdesarrollo económico.
El alto precio de la energía en España, 40% más que Alemania y los costes de emisión de CO2, que en 3 años ha pasado de 4? tonelada a 24? tonelada, están en el origen de las deslocalización de nuestras industrias. Unas industrias que se irán a generar empleo en otros países que no sean tan intolerantes con la iniciativa empresarial. Son esos políticos los que cierran empresas.
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