Los republicanos comienzan a hacerse a la idea y su presidente llama a la unidad, pese a las disensiones
12 may 2016 . Actualizado a las 17:58 h.El camino de Donald Trump hacia la nominación republicana se despejó inesperadamente tras las primarias de Indiana. Ya nadie le hace sombra tras el abandono de Ted Cruz y John Kasich, y el Partido Republicano comienza a hacerse a la idea de que el magnate será su candidato a la Casa Blanca. «Necesitamos unirnos todos y centrarnos en derrotar a Hillary Clinton», tuiteaba el presidente de la formación conservadora, Reince Priebus, ante la evidencia de que nada puede impedir que el neoyorquino consiga los 184 delegados que le faltan. La esperanza de forzar una convención abierta, en la que los republicanos eligieran un candidato alternativo, se ha esfumado.
Los conservadores más críticos insistían ayer en que aún era posible que un candidato sorpresa pudiera frenarle, pero esta no parece ya una alternativa real. Algunos temen que el partido esté cavando su propia tumba política. «Si nominamos a Trump nos destruirá, y lo merecemos», pronosticó el senador Lindsey Graham. Otros han ido más lejos, como Marc Salter, que fue el encargado de los discursos de John McCain, y que anunció, el mismo martes, su apoyo a Hillary Clinton.
Pero la mayoría de los republicanos están de acuerdo con Priebus en que ha llegado la hora de unirse, aunque sea a regañadientes, detrás del seguro nominado. Aunque eso, como reconocía el líder del partido, «va a llevar tiempo».
La razón de que la mayoría se haya decidido por esta opción la explicaba un alto cargo republicano que evitó dar su nombre en el digital Politico: «Casi todos creemos que es mejor unirse detrás de Trump y posiblemente perder en noviembre que arriesgarnos a destruir el partido intentando quitarle la candidatura en la convención».
Las últimas encuestas sobre la intención de voto en las presidenciales pronostican que Trump perderá en noviembre por trece puntos frente a Clinton. El objetivo es revertir los sondeos en la larga campaña que queda por delante Para esta el magnate necesita dos cosas. La primera es reorganizar su equipo, porque tal y como es ahora no tiene entidad suficiente para un reto como ese pero, sobre todo, requiere un compañero de fórmula que le equilibre.
Tras su victoria en Indiana le preguntaron a Trump por el nombre de su vicepresidente. «Es demasiado pronto para eso», contestó. Pero añadió algunas pistas: «Tengo talento para los negocios, así que necesito a alguien que me ayude con la legislación, que sea amigo de senadores y congresistas». La respuesta deja claro que su opción es un político con experiencia y no un empresario o un militar, que eran las otras opciones que se barajaban. Entre los nombres, el que más suena es el de Marco Rubio.
Sanders deja en evidencia la vulnerabilidad de Clinton
Bernie Sanders ganó el martes en Indiana con un 52 % de los votos frente al 47 % de Hillary Clinton, aunque su nominación ya es imposible. Su victoria no fue una sorpresa para la exsecretaria de Estado que ni siquiera hizo campaña en Indiana, estado que daba por perdido.
Aunque ya no puede ganar las primarias, el veterano político demócrata está haciendo que la vulnerabilidad de Clinton sea cada vez más evidente. Nuevamente el martes quedó claro que tiene un grave problema para atraer a los votantes varones blancos de la clase trabajadora y a los jóvenes. Pero sobre todo tiene muchas dificultades con los independientes. El 73 % de todos los votos procedentes de personas no afiliadas a su partido fueron el martes para Sanders.
El senador de Vermont anunció que no se rendirá. «Creo que la exsecretaria Clinton cree que esta campaña ha terminado pero tengo malas noticias para ella», dijo Sanders que todavía espera vencer en varias de las próximas primarias.