Los impulsa un sentimiento de gratitud y correspondencia a los ciudadanos de un país que decidió abrir sus puertas a los desplazados en los peores momentos de rechazo en Europa
13 may 2016 . Actualizado a las 11:00 h.Con el terrible incendio forestal declarado en Fort McMurray (Canadá), aún fuera de control, decenas de refugiados sirios se apresuraron a ayudar a las miles de víctimas. Los impulsa un sentimiento de gratitud y correspondencia a los ciudadanos de un país que decidió abrir sus puertas a los desplazados en los peores momentos de rechazo en Europa, tras el cierre de las fronteras.
«No es fácil perderlo todo», explica al Calgary Herald Rita Khanchet, llegada hace cinco meses desde Siria acompañada de su marido y de su hijo pequeño. «Entendemos a la gente de Fort McMurray mejor que nadie en Canadá. Estamos en la misma situación», añade. Khanchet colgó en Facebook una petición de ayuda a los refugiados sirios en Canadá, según recoge Europa Press. «Mi familia y yo queríamos hacer algo. La sociedad canadiense nos ayudó cuando llegamos aquí. Los canadienses nos han dado todo. Y es hora de devolverles el favor», escribió.
Su petición recibió un enorme respaldo, en particular cuando llegó a oídos del Grupo de Apoyo a los Refugiados Sirios, una oenegé que trabaja para facilitar la integración, que se encargó de coordinar la ayuda. «Todos los sirios están diciendo que están dispuestos a ayudar», cuenta la cofundadora del grupo, Saima Jamal. «Es asombroso cómo, a pesar de lo poco que tienen, entienden que una ciudad entera perdió su hogar. Es algo con lo que se identifican», añade.
El incendio sigue fuera de control en Fort McMurray. Las autoridades dieron prioridad ayer a la evacuación de miles de automovilistas que deben atravesar esta ciudad amenazada por el fuego para llegar hasta Edmonton, capital provincial. Unas 17.000 personas abandonaban el norte de la ciudad, donde habían quedado confinadas por el avance del fuego desde comienzos de semana.