Unos 240.000 polacos protestan por el rumbo antieuropeísta del Gobierno
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Varsovia acoge la mayor manifestación desde la caída del Telón de Acero en 1989
13 may 2016 . Actualizado a las 11:06 h.Polonia podría ser el siguiente país del Este en fraguarse una fractura entre el euroescepticismo y el europeísmo. Algunos incluso temen un segundo Maidan. Ayer cerca de 240.000 personas salieron a las calles de Varsovia para protestar contra el rumbo anti Europa que ha emprendido el Gobierno ultraconservador y nacionalista, al que acusan además de socavar la democracia.
«Estamos y estaremos en Europa» gritaba la multitud, reunida en la mayor manifestación que ha acogido Polonia, desde la caída del Telón de Acero en 1989. La marcha ocupó tres kilómetros a lo largo del bulevar que llega hasta el palacio presidencial, y estuvo marcada por el momento en que la muchedumbre, entonó el himno nacional, al tiempo que sostenía banderas de la UE. La protesta fue convocada por partidos de izquierda y conservadores, así como por la alianza democrática extraparlamentaria KOD, que acusan al Gobierno de generar una brecha insalvable con la UE, de la que el país es miembro desde el 2004, y de empujar al país, antiguo satélite soviético, de vuelta bajo la influencia rusa.
Polonia está sumida en una profunda crisis política, desde que el pasado octubre el partido Ley y Justicia (PiS), Jaroslaw Kaczynski, llegó al Gobierno. Gracias a la mayoría absoluta con la que se impuso en las elecciones, ha aprobado en los últimos meses reformas legales que limitan la independencia de los medios de comunicación públicos, que pasan a estar controlados por el Estado, y sobre todo, medidas que restan autonomía y poder al Tribunal Constitucional. Por ejemplo, a partir de ahora, el TC deberá obtener mayoría de dos tercios para aprobar cualquier decisión, en lugar de la mayoría simple que le bastaba hasta la fecha. Además, los asuntos de especial relevancia nacional deberán contar con el visto bueno de al menos trece de los quince jueces constitucionales, en lugar de nueve, como hasta ahora.
Abierto procedimiento
Esta serie de reformas ha tensado la relación con Bruselas hasta tal punto, que la Comisión Europea ha abierto un procedimiento, para comprobar si las nuevas leyes son compatibles con el Estado derecho. «Estamos aquí porque creemos en el derecho polaco, en la libertad polaca y en la actuación común en la UE», declaró el expresidente, Bronislaw Komorowski, al comienzo de la manifestación. «Tomamos o bien el tren expreso de Europa o el ferrocarril Transiberiano», agregó Kamila Gasiuk-Pihowicz, del partido liberal-conservador Nowoczesna.
Pese a todo, los últimos sondeos demoscópicos sitúan al PiS en cabeza, con el 33 % de los votos, apenas unos pocos menos de los que logró en las elecciones, y con una amplia ventaja frente al mayor partido de la oposición, Plataforma Cívica. Aun más, buena parte de la población pide incluso la salida de Polonia de la Unión Europea.
«No estamos contra Europa, pero no queremos que nos digan lo que tenemos que hacer», ni en materia de refugiados, ni en asuntos de política interna, apuntó el ingeniero de 50 años Piotr Goszczynski en declaraciones a DPA, durante una contramanifestación, que congregó ayer a unos 2.500 nacionalistas.
La ultraderecha alemana se desinfla en una manifestación contra Merkel
A tan solo unos 600 kilómetros de Varsovia, la capital alemana se convertía ayer en escenario de una nueva manifestación de poder de la ultraderecha, que salió a la calle para protestar contra los refugiados y contra la política de acogidas de Angela Merkel. «Nosotros somos el pueblo», el viejo lema de las marchas que precedieron a la caída de la extinta RDA en 1989, sonaba esta vez en boca de hombres jóvenes, muchos de ellos con la cabeza rapada y gafas de sol, así como de personas mayores, en buena parte ataviadas con camisetas que llevaban impreso el rostro del presidente ruso, Vladimir Putin.
No faltaron las muestras de rabia ni las conductas violentas, aunque los ultraderechistas quedaron en evidencia al conseguir reunir frente a la estación central apenas a unas 1.800 personas, una cifra muy inferior a las 6.000 que esperaban las autoridades, que habían desplegado desde por la mañana un amplio dispositivo policial con hasta 1.700 agentes. Es más, pese a la gran repercusión mediática, la concentración -organizada por el colectivo Nosotros por Berlín y Nosotros por Alemania-, ni siquiera alcanzó los 3.000 participantes de su última marcha, que se celebró el pasado marzo.
Contramanifestación
Por si fuera poco, a su paso salieron varias contramanifestaciones, que reunieron hasta 8.400 personas en distintos puntos de Berlín. La presencia de ambos grupos generó momentos de tensión, como el que se vivió frente al edificio parlamentario Paul Löbe, situado junto al céntrico Reichstag, cuando varios ultraderechistas lanzaron botellas a sus rivales, congregados bajo el lema «Por un Berlín mixto y abierto al mundo». La jornada se saldó con al menos cinco detenidos.