Pedro Sánchez plantea la campaña como una elección entre él y Rajoy

Alfonso Torices MADRID / COLPISA

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Jero Morales | Efe

Dice que Podemos bloqueó el cambio al rechazar su investidura y volverá a hacerlo

13 may 2016 . Actualizado a las 13:52 h.

Pedro Sánchez aprovechó el mitin en el que se estrenó como candidato oficial del PSOE a la Moncloa para lanzar el que parece que será su principal mensaje de campaña, que el 26J se reduce a una simple elección sobre a quién se quiere tener al frente del Ejecutivo, si a él o el líder del PP. «Si algo ha quedado claro estos cuatro meses es que esto va de Pedro o de Rajoy», aseguró a los 2.000 simpatizantes concentrados en un pabellón de Mérida. «De cambio o de inmovilismo», resumió.

El secretario general socialista se presentó como el único candidato capaz de liderar un acuerdo con las fuerzas «del cambio» del Congreso, que vuelve a prever muy fragmentado tras el 26J, y de desalojar de la Moncloa a Rajoy y a sus políticas, que, aseguró, solo han creado desigualdad, precariedad y amparado a los corruptos. De terminar un trabajo y un acuerdo que, dijo, intentó hasta el límite legal del 2 de mayo, pero que se fue al traste por el «bloqueo» de Pablo Iglesias y Podemos, que boicotearon el pacto de 200 medidas de regeneración y reformas con Ciudadanos y no le dieron más opción para llegar acuerdos que pactar con «quienes quieren romper España», algo a lo que no está dispuesto.

De hecho ese fue su segundo mensaje. Que la culpa de que en este momento Rajoy aún siga en la Moncloa, de que todavía no exista ese Gobierno de cambio, el que debería estar defendiendo ya la sanidad pública y acabando con aforamientos como el de Rita Barberá, solo se debe a que «hubo partidos de izquierda -con referencia principal al de Pablo Iglesias- que bloquearon la investidura de un socialista» como presidente de ese Ejecutivo de regeneración y cambio.

Aprovechó la presencia en la primera fila del acto de Guillermo Fernández Vara, el presidente extremeño, para denunciar que se siente identificado con él, porque «también sufre a la vieja izquierda antisocialista que no quiere ganar a la derecha sino al PSOE». No tiene ninguna duda de que «Rajoy e Iglesias son una pareja de hecho que comparten adversario: el PSOE», pero, añadió, los socialistas, muy al contrario, no tienen como adversario a los de Podemos, porque su único adversario es «la corrupción, el paro y la desigualdad» que asola al país y de lo que responsabilizó a las políticas impulsadas por Mariano Rajoy.

Pedro Sánchez hizo una clara llamada a concentrar el voto útil de todos los españoles progresistas en el PSOE, desde el centro hasta la izquierda, porque dio a entender que no le queda duda de que si Podemos vuelve a estar ante la misma situación, poder elegir entre apoyar al PSOE y las reformas o desgastarlo aún a costa de permitir que Mariano Rajoy siga con sus políticas, optará de nuevo por lo segundo. Votar a Iglesias es votar a Rajoy, fue el mensaje implícito. Por ese motivo, mostró su convencimiento en que «los que bloquearon el reloj del cambio lo pagarán en las urnas». Y justo en ese punto llegó al tercer mensaje. La llamada a la movilización de todos los antiguos votantes socialistas, para que con su apoyo a su candidatura eviten la continuidad de Rajoy, un presidente al que tildó de «perezoso» y que cree que España «no se merece».

El candidato socialista señaló que los próximos comicios son «una cita con la historia», la segunda oportunidad de decir «si al cambio» y «no a Rajoy», porque abstenerse, apuntó, será tanto como votar por el actual presidente en funciones. «Tenemos que movilizarnos todos; os propongo que el 26 de junio pongamos en marcha el reloj del cambio», reclamó una vez más.

En un partido que piensa que repetir los 90 escaños que obtuvieron en diciembre sería un logro, su toque a rebato sonó muy parecido a las palabras, casi dramáticas, pronunciadas por el portavoz socialista en el Congreso en la primera reunión del comité de campaña socialista. Antonio Hernando señaló que «tenemos una oportunidad histórica y hay que aprovecharla como si fuera la última campaña de nuestras vidas».