En la estrategia de los populares, el PSOE queda reducido al papel de tercera fuerza que le hace el juego al populismo
13 may 2016 . Actualizado a las 13:20 h.«Es una coalición de extremistas y de radicales». Así definió ayer el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, el acuerdo entre Podemos e IU para concurrir en una misma lista a las elecciones generales. Ese pacto no ha hecho sino reforzar la intención de los populares de tensar la campaña electoral del 26J, planteando a los votantes el dilema de escoger entre un Gobierno controlado por fuerzas políticas radicalizadas en el que Podemos llevaría la voz cantante, o un Ejecutivo moderado y con experiencia, que sería el que pilotaría el propio Rajoy. En esa estrategia, el PSOE queda reducido al papel de tercera fuerza que le hace el juego al populismo. El líder del PP aseguró ayer que respeta la alianza entre Podemos e IU, pero añadió que las ideas «caducas y trasnochadas» de quienes firman ese pacto no son «lo que conviene al progreso al país». Por el contrario, insistió en que lo que España necesita es «un Gobierno serio» que tenga «las ideas claras». «No son tiempos para amateurs, no son tiempos para venir al Gobierno a aprender», señaló.
La estrategia de la polarización de la campaña entre una opción que pone en riesgo todo lo conseguido y otra que garantiza el mantenimiento del orden actual y el progreso futuro sigue las pautas de la utilizada por el británico David Cameron en el referendo sobre la permanencia del Reino Unido en la UE, asegurando que «el brexit pondría en riesgo la paz en Europa».
Consciente de que a un mes de que comience la campaña Podemos ha puesto ya a pleno rendimiento su maquinaria electoral, el PP ha acelerado también el paso con la idea de minusvalorar al PSOE y advertir a los ciudadanos de que la única alternativa válida para evitar un Gobierno de corte populista y radical es votar a Mariano Rajoy. El mensaje que se quiere trasladar desde Génova es el de que el voto al PSOE o a Ciudadanos no garantiza que Podemos no se haga con el Gobierno. Por ello, Rajoy explicó ayer que después de las pasadas elecciones planteó a Pedro Sánchez y Albert Rivera la formación de un Gobierno tripartito que «diera respuesta a las decisiones que habían tomado con sus votos los españoles» y que habría supuesto «una coalición moderada, sensata, equilibrada, como las que se llevan en Europa, como en Alemania». «No fue posible», dijo, cargando la responsabilidad en el PSOE y Ciudadanos, que prefirieron marginar al PP y firmar un pacto insuficiente para gobernar.