Barei: «Si gano Eurovisión, me tomaré unos percebes para celebrarlo»

«No he venido solo a ganar, sino a compartir y transmitir un mensaje», dice Barei, ajena a las apuestas


ESTOCOLMO / E. LA VOZ

Barei (Madrid, 1982) era una desconocida para la mayor parte de la audiencia hace apenas cuatro meses. Se presentó sin apoyo a la preselección de TVE para ir a Eurovisión, ganó y ahora, ya con discográfica, una televisión y mucho público apoyándola, se plantará en el escenario del Globen Arena de Estocolmo con la canción en inglés Say Yay. «Si gano, igual me tomo unos percebes para celebrarlo», avisa

-¿E irá a Galicia a celebrarlo?

-Galicia me gusta en todos los sentidos. Intento ir todos los veranos a Cedeira, donde tengo mucha familia, pero este verano no lo sé porque me iré de promoción dos semanas. Dependerá mucho del resultado y la repercusión que tenga. Me encantaría ir a Galicia, pero intentaré irme de vacaciones diez días lo más lejos posible a hacer submarinismo. Cuando vuelva, conciertos, que espero que sean muchos. Y uno en Cedeira estaría guay.

-¿El festival de Eurovisión agota?

-Estoy muy cansada, pero es tan bonito todo que te da energía. De una semana que llevo aquí, tuve dos días malos: el lunes, por mucha ansiedad y presión; y el miércoles, por los cambios de temperatura, hablar tanto, cambiar de ropa, aire acondicionado, sol, frío, comer mal, dormir poco. Eso es malo para la voz. Por cierto que hablar [con acento] gallego te coloca la voz muy bien, más arriba, y me iría mejor para el sábado estar a tope. De voz estoy mal, pero imitando el acento gallego me ayuda (bromea).

-Las apuestas no la sitúan muy bien (16), a pesar del éxito que tiene la canción entre los fans.

-No hago ni caso. No sé ni dónde estoy ni dónde he estado. No las he mirado ni una vez. Tengo que hacerlo lo mejor posible. Otros años las apuestas se han equivocado, por ejemplo con Conchita en el 2014. Son 200 millones de personas viendo en Eurovisión y no todos apuestan. Al final es un poco ficticio y no me fío de eso, sino de las clasificaciones de los fans (donde está mejor situada) porque son los que van a votar y creo que es más real.

-¿Con qué posición estaría satisfecha?

-No es numérico, es una cuestión de emoción. Si veo la actuación y es fría, para mí es un fracaso aunque quede en el top 5. Pero si veo la actuación dentro de unos años y todos siguen diciendo que está bien hecha, que genera emoción, que conecta con el mensaje, para mí es un éxito. Yo no he venido solo a ganar, sino a compartir y transmitir un mensaje para ayudar a la gente de alguna manera, a sentirse identificado y levantarse. 

-¿Se considera un ejemplo de superación?

-No lo creo, pero si he sido ejemplo de no tirar la toalla porque empiezo a abrir puertas después de 15 años trabajando, me alegro de estar aquí.

-¿Cree que su puesta en escena llamará la atención?

-Sí. La delegación francesa, por ejemplo, me ha dicho que tengo la puesta en escena más sencilla, pero la más inteligente, porque es la adecuada para el mensaje de la canción, la que más simboliza el fracaso cuando te caes y tienes que levantarte. También tiene una celebración de explosión brutal al final, y cosas con las que la gente se queda: la chica que se cae, el movimiento de pies o el estribillo. En la televisión la gente se acordará. Me encanta el directo, y la mía es una actuación de verdad, que conecta con la gente.

-¿Y después de Eurovisión?

-Futuro inmediato, lo que me dejen los fans. Está más en sus manos que en las mías. Dependemos al cien por cien del público. Quiero empezar a girar con mi banda. Empezar a reproducir Throw the Dice [su disco]. Tengo ganas de subirme al escenario. Lo que me encantaría es hacer directos, estar con la gente, tocar todos los temas y seguir componiendo para otros artistas.

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