¿Llegarán a celebrar bodas y bautizos las mujeres?

Las enormes divisiones entre los representantes de la Iglesia católica complican la posibilidad planteada por el papa Francisco

La Voz

Al papa Francisco no le disgusta la idea. Pero esta posibilidad, la de que las mujeres lleguen a celebrar bodas, bautizos y comuniones, se ha topado ya con la Iglesia. El cardenal alemán Walter Kasper ha adelantado este jueves que será difícil: los representantes católicos se encuentran divididos sobre el tema

El pontífice volvió a mostrarse receptivo este jueves. Ya en su primer viaje oficial a Río de Janeiro consideró la idea de conceder un mayor protagonismo a la mujer en la iglesia. Esta vez, durante un encuentro con 900 representantes de congregaciones religiosas femeninas de todo el mundo, decidió poner en marcha una comisión oficial encargada de estudiar el papel de las diaconisas en las primeras comunidades cristianas y determinar cuáles eran sus funciones, con vistas a que el futuro pudieran ejercerlas de nuevo en una suerte de consagración anterior a la del sacerdocio y que, hasta el momento, solo puede ser ejercida por hombres.

Las palabras de Francisco desencadenarán, según el prelado «una discusión feroz». «Sobre este tema la Iglesia está dividida entre quienes piensan que el diaconado permanente femenino sea un regreso a la Iglesia primitiva y quienes creen que es un primer paso para las mujeres sacerdotes y, por ello, no puede ser posible», apunta Walter Kasper. Presidente emérito del Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, el cardenal explica que ya en el año 2003 la Comisión Teológica Internacional se ocupó del tema y se llegó a la conclusión de que las funciones de las diaconisas de las primeras Iglesias «no eran equivalentes al diaconado de los hombres». E debate concluyó entonces sin que se diesen soluciones. «La Comisión dejó cualquier tipo de decisión en manos de las autoridades de la Iglesia», añade.

También el pasado octubre, el arzobispo canadiense Paul-André Durocher propuso al resto de obispos la posibilidad de estudiar que también las mujeres pudieran ordenarse como diaconisas. Pero los obispos ni siquiera afrontaron el asunto, que, sobre todo, encuentra la resistencia del sector más conservador de la Iglesia.

Según el concilio Vaticano II, las funciones litúrgicas y pastorales del diácono son «administrar solemnemente el bautismo, reservar y distribuir la Eucaristía, asistir al matrimonio y bendecirlo en nombre de la Iglesia, llevar el viático a los moribundos y leer la sagrada Escritura a los fieles».

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