«Todo lo que hemos conseguimos desde la dictadura ha sido a base de pelear. Tenemos que recuperar la calle»

Javier Fernández Lanero es el nuevo líder de UGT Asturias. Procede de la Federación de Metal, Construcción y Afines (MCA) y ha apostado por una ejecutiva joven en la que hay mayoría de mujeres. Será el encargado de gestionar el adelgazamiento de la estructura de la organización en la región

Javier Fernández Lanero en la sede de UGT en Oviedo
Javier Fernández Lanero en la sede de UGT en Oviedo

Redacción

-¿Cuáles son los principales retos que se marca como secretario general de UGT Asturias?

A nivel interno, en primer lugar está la necesidad de hacer un plan de viabilidad que tenga como resultado que los gastos sean igual que los ingresos por afiliados. Partimos de la base de que aquí somos todos necesarios, no sobra nadie y que cada vez necesitamos más gente. Ese plan de viabilidad tiene que enmarcase en la creación de las nuevas tres federaciones, un instrumento que será muy importante y estará al servicio de los trabajadores, porque aquellos sectores donde tenemos poca afiliación van a verse reforzados al estar respaldados por organizaciones federativas mucho más potentes. Esto permitirá trasladar los recursos de arriba hacia abajo y apostar por el tema sectorial. A nivel externo tenemos que recuperar la calle, que concienciar a los trabajadores de la importancia de estar afiliado porque los sindicatos son fundamentales en el mundo laboral. Todo lo que conseguimos desde la dictadura hasta la fecha fue a base de pelear y luchar y eso no cambia. Tenemos que recuperar la calle.

-¿En qué fase se encuentran las fusiones entre federaciones? ¿Están siendo complicadas las negociaciones?

En los próximos días tendrá la lugar la constitución de las federaciones a nivel confederal y luego, aguas abajo, será el turno de las comunidades. Es normal que haya tensiones porque son cambios importantes, muy profundos, pero por encima de eso están los intereses de los trabajadores. Habrá que llegar a acuerdos y confío en que las tres federaciones salgan lo más fortalecidas posibles.

-El SOMA es una de las federaciones que está poniendo más trabas e incluso ha amenazado con salirse de UGT. ¿Es esa una opción?

No lo sé pero espero que no. Eso compete a las federaciones y confío en que se negocie y se llegue a un acuerdo. El SOMA es importantísimo y tiene mucha historia. Bajo el paraguas del SOMA se construyeron sociedades, las Cuencas, y tiene unas señas de identidad muy importantes que hay que mantener. Nadie discute que hay que mantener esas señas de identidad, lo que hay que negociar es cómo visibilizamos eso en las nuevas federaciones.

-¿Cuándo está previsto que finalice el proceso?

No se sabe, primero hay que cerrar el acuerdo a nivel federal y una vez que esté finalizado, esas federaciones determinarán las fechas. Algunas lo harán rápidamente, otras van más lentas pero lo importante es que se haga cuanto antes mejor y con el mayor consenso posible.

-Habla de la necesidad de financiarse exclusivamente con las cuotas de los afiliados. ¿Supondrá eso recortes?

Cualquier plan de ajuste lleva reducción de gasto. En todo caso, deberá ser sin prescindir de ningún trabajador. Los sindicatos hacen una labor social muy importante, poco reconocida, que da mucho trabajos. Somos legisladores, negociamos convenios colectivos que después de la norma son ley y estamos representados en muchas instituciones. Por eso, insisto en la importancia que tiene que en este país se desarrollase la ley orgánica de libertad sindical, y si no fuera posible, algún tipo de reglamento que definiese qué son los sindicatos, qué hacen, por qué, dónde están y cómo se financian. Si esto estuviese claro, cambiaría la visión que tiene parte de la sociedad, por desconocimiento, de los sindicatos.

-¿Se compromete a no utilizar la reforma laboral en ese proceso de ajuste?

La reforma laboral hay que abolirla y algo que exigimos que se derogue es evidente que en el sindicato no se va a aplicar. Pero es que, además, no sobra ningún trabajador, habrá que recortar en otras cuestiones pero no ahí.

-¿Dónde se puede recortar?

-Hay que hacer un estudio y dar una vuelta completa a todo. Por ejemplo, hay personas cerca de la prejubilación y tenemos que ver exactamente cómo queda organizado todo con las tres organizaciones y ver si hay duplicidades.

-El día que fue nombrado secretario general habló de la necesidad de ser más transparente. ¿Considera que el sindicato ha sido demasiado opaco?

El sindicato ha sido muy transparente pero la sociedad cambia y cada vez pide más. La corrupción está instaurada en las instituciones, sobre todo en política, y eso hace que la sociedad cada vez sea más exigente. En UGT somos conscientes y tenemos un código ético, pero más que eso, que no deja de ser un papel, lo más importante es que en el congreso confederal hemos creado una comisión de ética formada por compañeros de la organización y por personas con prestigio social de fuera de la organización que vigilarán los comportamientos. No solo hay que ser que transparente, también hay que parecerlo.

-El sindicato ha sufrido una pérdida importante de afiliados en los últimos años. La crisis económica es uno de los motivos pero, más allá de eso, ¿Han hecho autocrítica?

La pérdida de apoyos se debe fundamentalmente a la crisis. Todavía seguimos en crisis pese a que hablen de crecimientos económicos porque son cifras que no se visualizan en las familias y la precariedad laboral aumentó en los últimos años. Las empresas buscan ser competitivas a costa de la precariedad laboral. Tenemos que competir en calidad porque en precariedad no tenemos nada que hacer, siempre habrá alguien que lo haga más barato. Las cuestiones éticas se vigilan mucho más y tenemos que evolucionar. Hemos perdido la capacidad de movilización, pero los sindicatos no tienen una barita mágica para resolver los problemas de la gente y legalmente no estamos al nivel de la patronal, así que solo nos queda la movilización y salir a la calle para defender los intereses de la gente en la calle. Si a eso le añadimos un gobierno de izquierdas que tenga en cuenta nuestras sensibilidades, mucho mejor.

-¿Cómo pretende recuperar esa confianza de los trabajadores?

Depende de muchos factores. Por una parte, necesitamos que los sindicatos sean más transparentes, que se sepa exactamente qué son para que la gente vea que somos necesarios. Esa visualización de lo que somos serviría para volver a ganar la confianza de la gente. Hay mucho desánimo, la gente se platea para qué se van a movilizar, pero hay que cambiar eso.

-¿Ayudan a mejorar esa visión acuerdos como el pacto de concertación social?

Hay que poner el modelo de concertación social en valor. Es un acuerdo que se me antoja capital. Recoge muchas medidas dirigidas a la empleabilidad y, además, solo el hecho de que Fade, CCOO, UGT y Gobierno regional sean capaces de acordar debe servir de ejemplo para que en próximas elecciones los partidos de izquierda se den cuenta de que los trabajadores no nos merecemos que pongan en riesgo que vuelva a gobernar la derecha.

-Todas estas medidas tendrá que desarrollarlas con el apoyo de solo el 56% de los delegados que participaron en el XIV Congreso de UGT Asturias. ¿Está el sindicato dividido?

Si analizamos la historia de los congresos de UGT en Asturias, los porcentajes están en torno al 50 y pico por ciento en casi todos. La UGT está formada por federaciones de distintos sectores y ahora estamos en tiempos de cambio. Además, venimos de despedir con honores a Justo Rodríguez Braga, que lleva 16 años al frente de la organización. Esto tensiona a las federaciones porque no están acostumbradas a tantos cambios, pero hay que ser consciente del resultado y trabajar con todos. Tenemos que trabajar desde la unidad y las tres federaciones tendrán un protagonismo fundamental.

-Desde la distancia, parece que en el último congreso se vivió una lucha de poder entre las diferentes familias que forman UGT. ¿Percibe esas tensiones dentro de la organización?

No veo divisiones. Para mí, el congreso terminó y ahí se plasmó la sensibilidad del momento. Hemos hecho cambios profundos, tenemos una ejecutiva con gente joven, con más mujeres que hombres, y con el tiempo se verá esto como un cambio profundo que nos llevará a trabajar con todos.

-Hay quien ha aprovechado que es hijo de Lito para acusar al sindicato de cierto hermetismo. ¿Qué tiene que decirles?

Lito ya no está, murió hace dos años. No creo que nadie piense que Lito pudo tener influencia en mi elección cuando ya no está. Él pertenecía a una generación de sindicalistas que prestigiaron a la UGT, a los que tengo gran respeto, admiración y de los que muchos aprendimos, pero nada tiene que ver con la nueva etapa. Al congreso vienen 300 delegados procedentes de todas las federaciones, elegidos en sus comarcas y empresas, por lo tanto, es una decisión completamente democrática. Los delegados eligen, y pensar que hay 300 personas a las que se les ha mangoneado no es lógico. Somos un sindicato muy democrático y si me eligieron es porque vieron oportuno que era la persona adecauda. Aquí no importa de dónde vengas, importa lo que quieres hacer. Al final, el sindicato es de todos, no es de ninguna persona por mucha familia que tenga o de una empresa por muy grande que sea.

-Al igual que usted, José María Álvarez, secretario general de UGT en España, proviene de MCA. ¿Cómo es su relación?

-Pertenece a esa generación de sindicalistas que vienen de otra época. A nivel personal no tengo ningún tipo de relación. A nivel sindical sí le conozco, intervino en todos los congresos de UGT Asturias y en los de MCA y es una persona a la que le tengo un respeto enorme, a la que merece la pena escuchar. Es un referente y espero, ya que sindicalmente me une afinidad, trabajar y colaborar con él en sus proyectos porque me parecen muy buenos.

-El 26 de junio habrá nuevas elecciones. ¿Confía en que se produzca un cambio respecto al 20D?

Tengo que hacer el análisis político desde un punto de vista de lo que necesita la gente. Lo que necesitamos es un gobierno de izquierdas que permita, por ejemplo, terminar con la reforma laboral, la ley de seguridad ciudadana, la LOMCE, con la subida de tasas judiciales y evitar que se privatice la sanidad. Necesitamos un gobierno de izquierdas para que cambie esto porque no podemos soportar otros cuatro años. Todo esto sirve a la vieja visión ideológica de la derecha de dividir la sociedad en dos clases, los que tienen dinero y se lo pueden permitir y los que no lo tienen y no pueden. Esto solo se soluciona con un gobierno de izquierdas que ilusione a la gente.

-En ese gobierno de izquierdas sería imprescindible Podemos, un partido que ha criticado abiertamente a su sindicato. ¿Qué opina de ellos?

Es un partido muy respetable y lo importante son las políticas que quieren poner en marcha. Espero que puedan acordar con otros de izquierdas y confío en que permitan que haya presupuestos para Asturias porque son fundamentales para la ciudadanía. Mi idea es de mucho respeto porque compartimos mucho, y lo que hay que hacer es tener altura de miras y pensar en la gente más allá de las discrepancias puntuales que podamos tener.

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