Órdago sindical para bloquear Francia

fernando iturribarría PARÍS / COLPISA

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NICOLAS TUCAT | Afp

El país inicia una semana de huelgas con altercados en varias grandes ciudades

18 may 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Los sindicatos franceses contrarios a la reforma laboral han lanzado un órdago al Gobierno de Manuel Valls mediante la extensión de la protesta a sectores como los transportes por carretera, los ferrocarriles, los aeropuertos y los estibadores con la intención de bloquear el país en una semana de alta tensión social. Pero la participación en las manifestaciones permanece estancada en cotas bajas mientras se reproducen los episodios de violencia callejera por parte de alborotadores anticapitalistas y libertarios, a quienes las autoridades han comenzado a aplicar el estado de emergencia en vigor desde la matanza yihadista del 13 de noviembre.

Según los cálculos policiales, 68.000 personas se manifestaron por todo el país, algo más que las 55.000 contabilizadas en la anterior jornada de movilización organizada el pasado jueves. Se practicaron 87 detenciones en los altercados que se registraron en París, Nantes, Marsella, Rennes y Burdeos, aunque menos virulentos que en ocasiones precedentes. En Lyon cinco policías resultaron heridos, uno de ellos grave. El Ministerio del Interior prohibió manifestarse a 53 personas con antecedentes violentos, pero los jueces levantaron una decena de vetos por abuso de poder.

Desde primera hora de la sexta jornada de lucha contra el proyecto de ley, barricadas de camiones cortaron el acceso a enclaves estratégicos como los puertos de Le Havre y Saint-Nazaire, la refinería de Nantes o el aeropuerto de Perpiñán, además de complejos petroquímicos, depósitos de combustibles y centros de distribución de mercancías. «No tengo la impresión, incluso hoy, de que haya un movimiento que ponga en peligro los medios de circular», relativizó por la mañana el presidente François Hollande.

División sindical

Los transportistas ponen en el punto de mira el artículo 2 del proyecto que da primacía a los acuerdos de empresa sobre los convenios sectoriales. Según Fuerza Obrera, la ley permitiría por esa vía reducir a un 10 % la prima a las horas extraordinarias que en la actualidad oscila entre el 25 % y el 50 %. La CGT calcula que el impacto representaría una pérdida de 1.300 euros al año en la nómina de un conductor que trabaje 200 horas mensuales. En la compañía pública de ferrocarriles SNCF los sindicatos están divididos entre los que batallan por mejorar las condiciones de la apertura total del tráfico a la competencia, que son todos, y los que como la CGT o Sud Rail extienden la lucha a la reforma laboral. Pero estos últimos tampoco están de acuerdo en los métodos ya que la CGT llama a paros los miércoles y jueves mientras que Sud Rail ha presentado un preaviso de huelga hasta el 11 de julio, día siguiente de la final de la Eurocopa organizada en Francia.

«La consigna es la retirada de un texto que organiza el dumpin social», declaró el secretario general de la CGT, Philippe Martínez, quien valoró que «hoy se asiste a una generalización de la huelga y eso es bueno». «Como no hemos sido escuchados nos vamos a hacer oír todavía más».

Hollande no cederá y se ve como heredero de Schröder

«No cederé». François Hollande reiteró ayer su intención de mantener la reforma laboral hasta el final de su tramitación parlamentaria en julio pese a la movilización de los sindicatos. «Un compromiso ha sido encontrado, se ha obtenido un equilibrio, los sindicatos reformistas están detrás de este texto y hay una mayoría de socialistas que están a favor de votarlo», argumentó el jefe del Estado en una entrevista con la emisora Europe1 en la que descartó la disolución de las cámaras cuando falta menos de un año para que finalice su mandato en el Elíseo.

El presidente socialista justificó su política reformista, defendió sus resultados y dio a entender que piensa presentarse a la reelección en las presidenciales de 2017 aunque repitió que no anunciará su decisión hasta diciembre, una vez celebradas las primarias del centroderecha y cuando espera que se haya invertido la curva del paro, la condición que se ha autoimpuesto. Pero cometió un lapsus que no deja dudas sobre sus intenciones. «Si yo no soy, si la izquierda no es reelegida, ganará la derecha o la extrema derecha; no hay alternativa de izquierdas», dijo.

Desde su punto de vista, «puede haber la esperanza de otra izquierda» pero no podrá acceder al duelo final de la segunda vuelta presidencial «sin tener nuestro apoyo». En este contexto, el ministro de Economía, Emmanuel Macron, que acaba de crear su propio movimiento político denominado «En marcha», tiene «derecho» a desarrollar sus ideas «pero en el marco de la solidaridad gubernamental». «Si no tuviera mi confianza, no estaría en el Gobierno», observó respecto a la personalidad emergente en el flanco social-liberal de la mayoría de izquierdas.

Hollande enmarcó la reforma laboral en la voluntad de llevar el país «hacia una forma de socialdemocracia a la francesa donde el Estado tenga todo su lugar y los interlocutores sociales desempeñen su papel». Sin compararse a Gerhard Schröder, se presentó como el heredero del canciller que reformó el mercado de trabajo alemán en 2002 y 2003 antes de ser derrotado por Merkel. «Prefiero que se guarde de mí la imagen de un presidente de la República que ha hecho reformas, incluso impopulares, antes que la de un presidente que no haya hecho nada», expuso.