Lucha encarnizada en la izquierda

Unidos Podemos y las confluencias amenazan la cómoda hegemonía que han mantenido los socialistas desde 1977 hasta el 20D, cuando las fuerzas se igualaron


Madrid / La Voz

Por primera vez desde que se instauró la democracia, el PSOE corre un serio peligro de perder la hegemonía de la izquierda, que ha mantenido desde 1977. Hasta el 20D, siempre había dejado a su principal competidor, primero el PCE y luego IU, a gran distancia. El mejor resultado de los comunistas con Santiago Carrillo al frente fueron 23 escaños en 1979; el de la IU de Julio Anguita, 21 en 1996. Pero las cosas comenzaron a cambiar hace cinco meses, cuando Podemos y sus confluencias le pisaron los talones, quedándose a menos de 350.000 votos y 21 escaños. Ahora Unidos Podemos está en condiciones de sumar los más 920.000 que obtuvo la formación que encabezaba Alberto Garzón, lo que hace factible el sorpasso, más posible en votos que en diputados, como señalan la mayoría de las encuestas.

Atrás quedan los tiempos en los que los socialistas superaron la barrera de los 11 millones de votos (en el 2004 y el 2008 con José Luis Rodríguez Zapatero) o los 10 en la histórica victoria de Felipe González en 1982. El 20D obtuvieron el peor resultado de su historia, con solo 90 escaños y 5,5 millones de papeletas. Esta caída en picado contrasta con la irrupción de Podemos, que en su primera comparecencia en las elecciones generales se situó como tercera fuerza política.

Tregua en el PSOE

El 26J acudirá a las urnas junto a IU, una formación a la que Pablo Iglesias había lanzado toda clase de descalificaciones antes de los anteriores comicios, pero a la que ahora necesita para evitar la caída de su partido que detectaban las encuestas y así poder lograr su gran objetivo, que no es otro que superar al PSOE.

¿Cómo se presentan las dos formaciones que luchan por el voto de izquierda? En el PSOE Susana Díaz y Pedro Sánchez han establecido una tregua con fecha de caducidad, el día siguiente de las elecciones, cuando se conozcan los resultados. Hasta entonces, unidad de cara a la opinión pública. Una muestra de ello es que la presidenta andaluza, junto a otros barones, asistirá al primer gran acto de precampaña que tendrá lugar este domingo en Madrid. Fue ella quien presentó a Sánchez en su proclamación como candidato y está dispuesta a implicarse a fondo en esta campaña.

Pero, pese a la escenificación a la que se han prestado ambos líderes, porque les conviene, la división interna es un hecho. Y es sabido que estas disputas domésticas son castigadas por los electores. Díaz sabe que si no vuelve a ganar en Andalucía, donde el PSOE no ha perdido nunca desde que es presidenta, sus aspiraciones a asaltar la secretaría general en el próximo congreso federal se verán disminuidas, mientras Sánchez se juega su futuro político. Pero la andaluza le ha puesto el listón muy alto, prácticamente imposible: ganar para poder llegar a la Moncloa, algo que ningún sondeo prevé ni de lejos.

Luces y sombras

Mientras, Podemos, gracias a su alianza con IU, ha logrado revertir la mala posición de salida de cara a los nuevos comicios que reflejaban las encuestas. Unidos Podemos es la gran novedad que puede hacer variar significativamente el escenario que salió del 20D. Pero el pacto también tiene costes para Podemos, el más importante perder la transversalidad, que fue una de sus grandes bazas electorales para atraer a votantes no identificados con la izquierda que buscaban una fuerza contestataria nueva. IU es una coalición dominada por el PCE, un viejo partido que aún defiende la vigencia del leninismo y la revolución socialista, al que pertenece sin ir más lejos Garzón. También es comunista Manuel Monereo, el teórico del sorpasso y estrecho colaborado de Julio Anguita. Contar con el que fue máximo dirigente de IU puede suponer un refuerzo de cara al electorado más de izquierda, pero también inhibir a los votantes menos ideologizados que le ven como un símbolo de la vieja política.

División soterrada en Podemos

Aunque la división en la formación morada entre los pablistas, fieles al secretario general, y los errejonistas, partidarios de su teórico lugarteniente, ninguno de los dos bandos está dispuesto a abrir las hostilidades antes de las elecciones. Pero el pacto con IU, aceptado al principio a regañadientes por Errejón, que ahora lo defiende porque no tiene más remedio, y sobre todo el retorno de Anguita al primer plano y el fichaje del portavoz del Sindicato Andaluz de Trabajadores, Diego Cañamero, como número uno por Jaén, han recrudecido las tensiones.

Los errejonistas creen que es un golpe a la tesis de la transversalidad que defienden para captar votos de diferentes sectores sociales. Consideran que no es positivo presentar a Podemos como continuador de IU en la línea que lo ha hecho por ejemplo Monereo. «Para mí, Podemos ha sido la IU que pudo ser y no fue. Me considero de la IU de Anguita y del Podemos de Pablo», ha dicho recientemente este veterano político al que Iglesias considera uno de sus padres políticos.

La jueza Rosell renuncia a ir en las listas de Podemos debido a su situación judicial

La jueza Victoria Rosell, uno de los grandes fichajes de Podemos para las elecciones del 20D, no repetirá finalmente en las listas del partido el 26J. La magistrada, denunciada por el exministro José Manuel Soria por cohecho, prevaricación y retraso malicioso en la administración de la Justicia, pretende demostrar ahora en los tribunales que la causa abierta en su contra es un montaje. Su caso levantó una gran polvareda y Podemos siempre lo ha atribuido a una burda «cacería política» puesta en marcha por una «maquinaria del fango». De hecho, Pablo Iglesias dejó claro que la respaldaría hasta el final. Sin embargo, el código ético del partido le habría impedido optar a cargo público alguno en tanto no se archive el procedimiento. Hace dos semanas se dieron a conocer los audios de una reunión entre el juez Salvador Alba, sustituto de Rosell en el Juzgado de Instrucción número 8 de Las Palmas, y un empresario imputado para supuestamente preparar una declaración que la incriminara en los delitos que le atribuye Soria. Y es en ese encuentro en el que la magistrada apoyará su defensa. En un comunicado, Podemos lamenta la decisión de Rosell de dar un paso al lado, pero elogia que no haya querido «dañar al proyecto». «Vuelve a dar una lección de compromiso con la justicia y el Estado de derecho», presume. «Ha sido un honor. Bravo por tu coherencia. No pararemos hasta que puedas regresar con nosotros», escribió Pablo Iglesias en Twitter.

Anguita desmiente a los dirigentes de Podemos y niega que vaya a ir en la lista por Córdoba

A pesar de que responsables de Podemos e IU daban por hecho este viernes que Julio Anguita cerraría la lista de Unidos Podemos por Córdoba, el histórico dirigente comunista finalmente no formará parte de la candidatura. El exdirigente de IU trasladó ya hace días su decisión de no ocupar ningún puesto en la lista de la nueva coalición de izquierdas.

«El día 18 de este mes le dije a la dirección andaluza de Podemos que no quería estar incluido en la lista. Desde entonces, observo con asombro que se extiende como un reguero de pólvora la idea de que yo voy a ir en el número seis (el último lugar en la lista cordobesa), cuando nadie desde ese día me ha consultado sobre mi opinión al respecto», explicó Anguita a eldiario.es. Este es firme partidario de la alianza de Podemos e IU, como dejó claro con su presencia en un mitin de Pablo Iglesias en el que ambos se abrazaron efusivamente. Tanto Carolina Bescansa (Podemos) como Adolfo Barrena (IU) anunciaron el viernes que Anguita aceptaría ir de manera simbólica en último lugar de la lista por Córdoba.

La lista de la provincia está encabezada por Manuel Monereo, mientras el número dos lo ocupará Antonia Parrado, exesposa de Anguita, que fue cabeza de cartel de IU en las elecciones de diciembre sin lograr escaño. Monereo ha sido estrecho colaborador del exalcalde de Córdoba y está considerado como el principal teórico del sorpasso. Aunque Anguita tiene la decisión tomada, en Podemos no renuncian a convencerle antes del lunes a medianoche, cuando termina el plazo para que los partidos presenten sus candidaturas ante las juntas electorales provinciales. «No hay nada definitivo hasta que no se presenten las listas», dijo a Efe un portavoz de la dirección de Podemos.

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