Un consorcio mundial desvelará las células «durmientes» del melanoma

El proyecto, liderado por una investigadora gallega, ganó un concurso internacional

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La Voz / Redacción

Si las células tumorales fuesen un ejército, las derivadas de los melanocitos serían las tropas de Atila. Una auténtica horda salvaje que lo arrasa todo a su paso en una vertiginosa conquista de nuevos territorios. Pero en el caso de los afectados por el melanoma, el cáncer de piel más agresivo, ocurre que en algunos pacientes la diseminación de las células malignas se produce a los pocos meses, incluso con una lesión mínima de dos milímetros en la piel, en un irrefrenable avance hacia el cerebro, el pulmón el hígado o los huesos, mientras que en otros la metástasis no se manifiesta hasta dentro de diez o más años. Es como si las huestes de Atila permaneciesen agazapadas, dormidas en el organismo. ¿Por qué? Es la gran pregunta que la ciencia lleva décadas intentando responder, hasta ahora sin éxito.

El desafío ha sido ahora asumido por un consorcio internacional de científicos liderados desde el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) por la gallega Marisol Soengas. La suya fue la propuesta ganadora en una competición internacional convocada por la Alianza para la Investigación del Melanoma (MRA), la mayor fundación privada mundial para el estudio de la enfermedad. Obtuvo el premio Team Science for Women in Scientific Research, financiado con 790.000 euros por L?Oreal Paris. Es el primer galardón que reconoce los esfuerzos colaborativos de mujeres investigadoras de primer nivel en el campo del melanoma. Junto con el CNIO participarán en el equipo otros cuatro grupos del Wistar Institute, la Universidad de Pensilvania y la Escuela de Medicina Icahn del hospital Monte Sinaí (EE.UU.) y de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido).

Para afrontar el reto, los científicos han cambiado de estrategia. «Nuestro abordaje es distinto, porque mientras que las investigaciones se han centrado hasta ahora en la propia célula tumoral, en identificar sus mutaciones, nosotros queremos conocer cómo la capacidad de metástasis está influida por el entorno», explica Marisol Soengas.

Marisol Soengas
Marisol Soengas

O, lo que es lo mismo, averiguar qué mecanismos existentes en el vecindario celular presentan un abono favorable para la expansión de los melanocitos, mientras que otros los mantienen en un estado durmiente. «Nos interesa conocer -añade Soengas- cómo las células tumorales instruyen o educan a sus vecinos y la respuesta de estos».

A favor del consorcio juega el hecho de que ya dispone de modelos de imagen molecular in vivo en ratón y pez cebra que permiten visualizar la actividad de las células malignas en sus fases iniciales, además de un banco de muestras de tumores, tanto de tejidos como de suero de pacientes, de las distintas fases de la enfermedad.

Biomarcadores

También han identificado posibles biomarcadores proteicos de progresión del melanoma, que ahora validarán en los tres años de duración del proyecto. Será uno de los grandes objetivos, al igual que explicar cómo las células tumorales se vuelven latentes y por qué en un momento determinado se despiertan. Pero la investigación, de carácter básico, también aspira a llegar a la clínica. En este caso el reto pasa por validar tratamientos que ataquen tanto a los melanocitos que están activos como a aquellos que se encuentran en fases latentes. «Queremos atacar de una vez a todas las células del melanoma, para lo que primero tenemos que identificar cuáles son las durmientes, las que no están activadas», resalta Soengas.

 Visibilizar a la mujer 

Uno de los objetivos del proyecto liderado por el CNIO tiene una vertiente más social: visibilizar el papel de la mujer en la ciencia y apoyar su desarrollo profesional. «Nos fue concedido por un panel internacional de expertos de acuerdo a criterios científicos en los que se valoraba la calidad de la propuesta, pero también se quiere dar a conocer el papel de las mujeres investigadoras», explica Marisol Soengas. De hecho, las responsables de los cinco equipos del consorcio son mujeres. «Es cierto -añade- que cada vez hay más mujeres en ciencia, pero los puestos de responsabilidad siguen siendo ocupados mayoritariamente por hombres. Queremos romper este techo de cristal». Este es el tercer proyecto que recibe de la Alianza para la Investigación del Melanoma.

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