Los okupas se convierten ahora en un problema para Colau

El desalojo de un local derivó en tres días de violencia callejera con el apoyo de un edil y diputados de la CUP


redacción / la voz

Cuando se cumplen dos años de los disturbios que le estallaron en la cara al entonces alcalde de Barcelona, Xavier Trias, en el barrio de Sants por el desalojo de los okupas del local de Can Vies, y un año después de haber llegado a la alcaldía Ada Colau, esta activista vinculada al movimiento okupa tiene enfrente desde el pasado lunes su propio Can Vies, pero esta vez en el variopinto barrio de Gracia. 

¿Cuál es el origen del problema?

En el 2011, un grupo de okupas se instalaron en un bajo comercial del barrio de Gracia, propiedad de un particular y no público con el de Can Vies, que había sido una sucursal bancaria, de ahí que se hable del «banco expropiado». Ante la proximidad de las municipales del 2015, el entonces alcalde Xavier Trias, (CiU), quien un año antes ya había afrontado graves disturbios y críticas por el desalojo para el derribo de Can Vies, no quería verse en una situación similar, pues al final tuvo que dar marcha atrás, y optó por que el consistorio pagase un alquiler (65.000 euros al año) por el local para mantener «la paz social» y los okupas se convirtieran en inquilinos legales. 

¿Cuándo y por qué estalla el conflicto?

El pasado lunes, cuando los Mossos d? Esquadra ejecutan la orden de un juzgado de desalojar a los okupas, que ya no son inquilinos desde el 1 de enero, porque cuando Ada Colau llegó a la alcaldía decidió que desde esa fecha no se pagaría el alquiler al entender que era una «mala utilización de dinero público». 

¿Qué les ofrece Colau?

La regidora, contra las cuerdas tras noches de disturbios, les ofreció a los okupas un inmueble alternativo donde llevar a cabo su labores sociales, pero lo rechazaron. Le atribuyen a ella la responsabilidad de provocar el desahucio. Y ayer, tras reconocer su fracaso, Colau propuso que sean las asociaciones de vecinos del barrio las que medien. Después matizó que el Ayuntamiento intentará buscar una solución. 

¿Cuál es la posición del exalcalde Trias?

El exregidor convergente intenta echar la culpa a Colau. Asegura que lamenta que esta no haya sabido mediar con el propietario, Antartic Vintage, y los okupas antes del desalojo. Pero la situación que Trias sorteó con dinero público en el 2015 puede estallarle ahora. La Fiscalía le ha abierto una investigación de oficio por un delito de malversación. 

¿Qué dicen PSC, PP y C?s?

Miquel Iceta (PSC), cuyo partido acaba de entrar en el gobierno de Colau, carga contra CDC. Ciudadanos propone que el concejal de BComún Jaume Asens medie en el conflicto porque «ha sido el abogado de los okupas», dice que «Colau es la máxima responsable de la seguridad, pero no ejerce» y que pedirán el cese del jefe de la Guardia Urbana. Y el PP acusa a Colau de simpatizar con los okupas. «Cuando se alimentan determinados movimientos sociales... acaban explotándole en la cara a quien los ha alimentado», aseguró el ministro de Justicia, Rafael Catalá. También el responsable de Interior, Jorge Fernández Díaz, acusó al Ayuntamiento de facilitar los disturbios al apoyar al movimiento okupa. 

¿Cuál es el importe de los daños en el mobiliario?

El Ayuntamiento ha valorado en 78.500 euros los desperfectos ocasionados en el mobiliario público en los disturbios de tres días, entre ellos un coche de limpieza quemado, cristales rotos en otros dos, contenedores y papeleras quemadas y señales de tráfico arrancadas, además de los estropicios en vehículos de particulares, portales y comercios. 

¿Qué papel desempeña la CUP?

El grupo antisistema, que ya forma parte del sistema, no solo no condena los disturbios sino que justifica y apoya a los activistas del banco expropiado. El propio concejal Josep Garganté asistió a las protestas, apoyadas explícitamente por su compañera en la alcaldía Maria Rovira y la diputada Mireia Vehí. Además, la CUP se encarga de hostigar a las fuerzas de seguridad, a las que acusa de violencia policial. Asegura Rovira que los altercados fueron provocados por «las fuerzas de ocupación, en este caso los Mossos d?Esquadra». 

¿Hay polémica con la actuación de los Mossos?

Una treintena de agentes resultaron heridos en los tres días de disturbios en los que solo fueron detenidas dos personas (ya en libertad), lo que choca a los principales sindicatos policiales, que hablan de «permisividad», y presiones políticas. El director de los Mossos, Albert Batlle, respondió a la diputada de la CUP Mireia Vehí, quien definió la actuación de los agentes como «violenta, brutal y descontrolada», que «lo único violento, brutal y descontrolado es la actuación de la gente a la que usted está amparando con sus palabras». 

¿Qué defiende Colau y la Generalitat?

Colau dio una de cal y otra de arena. Pidió prudencia a los Mossos y que sus actuaciones sean «proporcionales» para evitar «escaladas de violencia», pero también dejó caer que hay informaciones que reflejan que podría haberse cometido algún «error». Y es que la alcaldesa nada entre dos aguas. La CUP venía de pedirle que desintegrase la unidad antidisturbios de la guardia municipal, y ella para contentarlos optó por cambiarle el nombre y vetarle labores antidisturbios. Lo cierto es que su relación con ese departamento es pésima, pese a ser ella la que asume personalmente el mando del departamento de Seguridad. Desde la Generalitat, el consejero de Interior, Jordi Jané, pidió «complicidad cero» con quienes provocan los disturbios y defendió la actuación de los Mossos.

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