La OEA mete más presión a Maduro

PEDRO GARCÍA OTERO CARACAS / CORRESPONSAL

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RONALDO SCHEMIDT | Afp

Su secretario general, Luis Almagro, invocó la Carta Democrática, un mecanismo que podría llevar a la expulsión de Venezuela del organismo interamericano

01 jun 2016 . Actualizado a las 07:15 h.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, dio ayer un paso histórico al convocar al Consejo Permanente para decidir si se aplica la Carta Democrática Interamericana al Gobierno de Nicolás Maduro, un mecanismo que, llevado a su extremo, podría suponer la expulsión de la organización de Venezuela.

Almagro recurre a la Carga porque considera que Venezuela se encuentra «en una crisis institucional que demanda cambios inmediatos en las acciones del poder ejecutivo [...] a riesgo de caer de manera en una situación de ilegitimidad». En un extenso documento, que justifica en «las denuncias formuladas por la Asamblea Nacional venezolana», también alega la crisis alimentaria y de medicinas que roza la emergencia humana.

Normalidad o expulsión

En una fecha aún por determinada, entre el 10 y el 20 de junio, todos los embajadores ante la OEA debatirán si en Venezuela se ha producido una alteración del orden constitucional y, si 18 de los 34 miembros están de acuerdo, se iniciarán acciones diplomáticas para restablecer la normalidad democrática. De no obtener resultados, Almagro convocará una asamblea extraordinaria que, después de nuevas negociaciones, sanciones políticas y económicas, podría desembocar en la expulsión de Venezuela de la OEA, ahora con el voto favorable de dos tercios de los Estados miembros (24).

Desde el 2001, en que se firmó la Carta Democrática en Lima, solo una vez fue llevada hasta sus últimas consecuencias. Fue contra Honduras, en el 2009, tras el golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya.

El país reingresó al sistema interamericano en 2011. En Ecuador en el 2005 y en Nicaragua en el 2007, la diplomacia fue suficiente, tras invocar la Carta sus respectivos Gobiernos. Pero lo que hace distinta la aplicación contra Venezuela es que por primera vez se aplica contra un Gobierno legítimo sin que sea el propio Ejecutivo el que invoca la Carta.

Almagro confesó que no sabe si cuenta con los 18 votos necesarios para llevar adelante su propuesta, en previsión de la cual Maduro giró por los países del Caribe, a los que vende petróleo subsidiado, en semanas recientes. Además, su Gobierno promovió un intento de diálogo con la mediación de Unasur y el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Que la iniciativa no prospere sería un triunfo para Maduro, aunque siga cuestionado en Mercosur, donde Paraguay convocó también a discutir la situación de Venezuela.

La canciller argentina, Susana Malcorra, convocó una reunión urgente de los embajadores ante la OEA, que se celebrará hoy. Se desconoce el tono del comunicado que llevará al pleno, pero la versión «suave» que supuestamente presentará instando en abstracto al diálogo, si se aprueba, podría enfriar la votación en el Consejo Permanente.

Henry Ramos Allup, presidente del Parlamento, solicitará hablar en el Consejo Permanente. Aunque quiso ser discreto sobre el tema, sí manifestó que los países interamericanos «no pueden taparse los ojos». Maduro anunció que demandará ante la Justicia a la directiva del Parlamento por «usurpación de funciones» y «traición a la patria».

Cuba, expulsada en 1962, es el único país americano que no forma parte de la OEA, tras rechazar en el 2009 la invitación unánime a que regresara solicitada por Venezuela.