El magnate advierte enfurecido a su partido que la maniobra tendría como resultado perder las elecciones
01 jun 2016 . Actualizado a las 07:16 h.«Esto es un aviso: habrá un candidato independiente. Es alguien impresionante, con un equipo sólido y posibilidades reales». Este críptico tuit publicado por uno de los principales ideólogos de la derecha de EE.UU., el director de la revista The Weekly Standard Bill Kristol, ha revolucionado de nuevo al Partido Republicano. Kristol es uno de los conservadores que más se ha opuesto a la candidatura de Donald Trump pero también es un hombre muy bien informado. Las reacciones a su tuit, sobre todo la del propio magnate, dejan claro que las cosas están lejos de estar calmadas en su partido.
Trump tiene los delegados necesarios para ser elegido candidato por su partido pero eso no impediría que cualquier otro republicano se presentara fuera de la formación política. Y esta es la vía que sugiere Kristol. En las últimas semanas, tanto él como algunos miembros del establisment conservador han tratado de convencer a varios pesos pesados para que den ese paso. Han hablado con Mitt Romney, la ex secretaria de Estado Condoleeza Rice, el antiguo senador Tom Coburn y el general Stanley McChrystal. Al parecer todos han declinado el ofrecimiento pero el tuit de Kristol ha hecho surgir dudas sobre si sus negativas son, en todos los casos, definitivas.
Esta iniciativa preocupa también a muchos otros porque piensan que solo conseguirá que pierdan las elecciones, tal y como ocurrió en 1992 y 1996, cuando se presentó Ross Perot. Y el primero que advierte contra esta posibilidad es el propio Trump.
«Si la dirección del partido no puede controlar a los suyos es que no es un partido», fue el tuit con el que contestó al publicado por Kristol, seguido de advertencias sobre que la presencia de un independiente haría que perdieran las elecciones. «Si el idiota de Bill Kristol consigue que un cenizo se presente como independiente, ya podemos decir adiós a la Corte Suprema», aseguró en referencia a que el próximo presidente deberá nombrar al juez que ocupe la vacante en el máximo tribunal estadounidense.
Pero este no es el único frente del que debe ocuparse Trump. Los medios han comenzado a informar sobre cómo podrían afectar sus negocios a la presidencia. El lunes, el Washington Post publicaba un durísimo reportaje sobre las inversiones de Trump en países con los que EE.UU. mantiene relaciones difíciles como Turquía, Indonesia, Emiratos Árabes o Azerbaiyán. Hasta ahora, el magnate no ha explicado cómo evitaría, en caso de que gane las elecciones, el conflicto de intereses.
Por otra parte, el pasado fin de semana el demócrata Bernie Sanders fue protagonista de un percance que obligó a actuar al Servicio Secreto. Cuando el senador estaba pronunciando un mitin en California, cuatro individuos se dirigieron hacia la tarima en la que hablaba. Los guardaespaldas del candidato los detuvieron al tiempo que sacaban a este del estrado. Poco después, Sanders continuó su discurso y una organización de defensa de los animales enviaba un comunicado en el que explicaba que los detenidos eran miembros de esta asociación y que solo pretendían destacar que el demócrata es excesivamente laxo en su defensa de la vida salvaje.