«La dirección que está imponiendo Maduro conduce indefectiblemente a la violencia»

PEDRO GARCÍA OTERO CARACAS / CORRESPONSAL

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Pedro García Otero

Torrealba espera que los venezolanos sepan resolver sus problemas y que la OEA no tenga que intervenir

02 jun 2016 . Actualizado a las 07:31 h.

En estos críticos momentos de Venezuela, Jesús Chúo Torrealba es uno delos miembros destacados de la vida política, como secretario general de la Mesa de la Unidad Democrática. Desde este cargo, debe lidiar con el Gobierno de Nicolás Maduro, pero también contra las fuerzas centrífugas de la coalición opositora. Torrealba se muestra confiado en que el chavismo ya es historia, aunque aún no haya escrito el epílogo, y lanza algún dardo ocasional a la necesidad de que la oposición permanezca unida en el objetivo de una transición sin violencia.

- ¿Cómo valora la petición de Maduro de un juicio por traición y usurpación de funciones a la directiva de la Asamblea Nacional?

- Con extrema preocupación. Es muy grave. Me preocupa que, en un país acostumbrado a los exabruptos verbales de quien gobierna, estas cosas pasen como una gracia más, una grosería más. Lo que ocurrió no es poca cosa: quizás porque estamos acostumbrados a esto es por lo que vemos que la reacción internacional es mucho más vehemente que en Venezuela. Nunca habíamos visto que los miembros del G7, que también forman el Consejo de Seguridad de la ONU, se manifiesten con tanta contundencia sobre que no van a permitir un baño de sangre en Venezuela. Nunca como ahora se había dado un concierto de actores principalísimos de la escena internacional angustiados por lo que pasa aquí. Porque saben que la dirección que está imponiendo Maduro conduce indefectiblemente a la violencia. Y violencia en Venezuela significa violencia en la región. Pero lo que ha cambiado no es Maduro: es la correlación de fuerzas internacional.

- ¿Va a intervenir la OEA tras la convocatoria del Consejo Permanente por Luis Almagro?

- Los problemas de Venezuela los vamos a resolver los venezolanos. Y esto no es una frase hecha, es que las posibilidades ciertas de los organismos internacionales de intervenir de manera cautelar son pocas. Generalmente las intervenciones se dan después de las tragedias. Y nosotros queremos que la tragedia no ocurra. Sí creo que en la OEA va a haber una decisión que no será la de sancionar o expulsar al país. Nosotros no queremos aislar a Venezuela. Quien ha estado intentando aislarse de la comunidad internacional es Maduro, quien ha intentado salirse de las obligaciones del sistema interamericano es Maduro.

- ¿No es previsible que el descontento pase por encima de todo en los próximos días o semanas?

- Eso no lo puede prever nadie. Pero la desinstitucionalización nos ha colocado en una situación de extrema precariedad. La crisis es muy grave y el Estado, muy frágil. En esta circunstancia lo que procede, por instinto de supervivencia, es que los actores políticos concierten una manera de transitar hacia la recuperación y que esta crisis encuentre cauces sin pasar por la violencia. Sé que hay gente que habla con ligereza de violencia. Quienes hemos tenido conocimiento cercano de situaciones como las vividas, por ejemplo, en Centroamérica, sabemos lo banal de quienes dicen «Aquí tiene que pasar algo». ¡No, chico! ¡Aquí tenemos que construir una solución, no que pase algo!

«El partido más grande en Venezuela es el del descontento»

El pasado 6 de diciembre, en las elecciones parlamentarias, algunas voces del oficialismo quisieron quitar mérito al triunfo de la oposición diciendo que «no ganó la MUD, ganó el descontento». Torrealba les da la razón.

- Hay al menos diez protestas diarias solo en Caracas.

- El partido más grande aquí en este momento es el del descontento. Y ese descontento se expande. Me genera angustia la manera como el Gobierno cree que retrasando con argumentos leguleyos el derecho del pueblo al referendo revocatorio ellos pueden sobrevivir. Lo que pueden es hacer insostenible la presión de esta caldera.

- ¿No cree que la gente ha sido paciente y que el recuerdo del Caracazo actúa como contención?

- Del 27 de febrero de 1989 la gente extrajo la lección de que, cuando hay saqueos en un barrio, el barrio se queda sin comercios durante mucho tiempo. El pueblo llano sabe lo costosa que es la violencia, pero hay grupos de otros ámbitos que se prestan con ligereza a la retórica violenta.

- ¿Está pensando en el sector más radical de la oposición?

- Me refiero a grupos intoxicados por la retórica política violenta, que terminan insultando al pueblo, llamándolo cobarde o sumiso... Estoy hablando de la oposición más radical y también de quienes en el oficialismo creen que la falta de respuesta del pueblo venezolano es resultado de la cobardía. El noventa por ciento del país quiere un cambio pacífico. Y sabe que a él se llega a través de una lucha pacífica.

- ¿No se aprovecha de eso el Gobierno para ganar tiempo?

- Por supuesto. La única fortaleza del Gobierno es su capacidad de generar violencia, ya sea institucional, la que ejerce a través del Tribunal Supremo de Justicia o del Consejo Nacional Electoral, o física. El partido del descontento tiene una expresión política que es la MUD. Por eso es por lo que aún es posible la paz en Venezuela, porque el descontento puede encontrar un cauce democrático. Pero nosotros tenemos que tener claro nuestro nivel de responsabilidad.

«Si Maduro nos sorprende con una huida, estamos preparados»

En la salida de la crisis aparecen dos escenarios extremos: uno, que Maduro se obceque y obture todas las vías institucionales; el otro, que una mañana nos levantemos y no esté en el poder.

- ¿Está la oposición preparada para esos escenarios?

- El primero lo descarto. ¿Crees que este estado de cosas se pueda mantener hasta diciembre? Aquí lo que va a haber es cambio y ojalá que ese cambio venga con unas elecciones. Pero, si ese cambio se precipita porque una mañana Maduro nos sorprende con una huida, también estamos preparados: Venezuela tiene reservas profesionales, institucionales, morales para iniciar la reconstrucción. Entonces sería sano que lo que hoy es el oficialismo sea capaz de participar en política y hacer oposición.

- O sea, usted ve un escenario como el de la concertación en Chile, con un gobierno de la MUD que se sostendría en el tiempo...

- Los actores de la MUD miramos con admiración a Chile, que logró construir una unidad que no solo es electoral, sino programática, en función de un proyecto de país capaz de durar tres décadas. Pero a nosotros nos va a tocar ejercer el poder en circunstancias muy difíciles. Los Gobiernos en hiperinflación suelen ser fugaces y frágiles.