«Todos los sacrificios de la crisis han recaído en los trabajadores. Ahora le toca a otros»
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El consejero de Empleo, Industria y Turismo aborda en esta entrevista la precariedad del mercado laboral, la posible venta de Alcoa y el 26J
06 jun 2016 . Actualizado a las 00:07 h.Francisco Blanco, consejero de Empleo, Industria y Turismo tiene claro que Asturias aún no salido de la crisis. La economía regional crece a buen ritmo pero esa mejoría todavía no se nota en un mercado laboral que avanza a un ritmo demasiado lento, motivo por el que pide que se recupere el equilibrio de fuerzas entre empresas y trabajadores para repartir los sacrificios. También le preocupa Alcoa, uno de los grandes problemas a los que se enfrenta la región en el plano laboral, motivo por el que el consejero exige más información a la multinacional y pide que se garantice la actividad y el empleo en su factoría. Por último, lanza un mensaje a los que tienen dudas sobre si acudir o no a las urnas el 26J. «Cuando uno no ejerce sus derechos corre el riesgo de perderlos». «Votar es un derecho que ha costado mucho conseguir», recuerda.
-La economía regional creció con fuerza en 2015 y algunos indicadores señalan que el PIB sigue subiendo este año a un ritmo del 3%. ¿Ha salido Asturias de la crisis?
No. Con casi 90.000 parados y la tasa de desempleo que tenemos no puede decirse que hemos salido de la crisis. Además, hay muchas empresas que todavía tienen problemas. Es verdad que la tasa de paro está un poco por debajo de la media nacional, pero también es cierto que a nosotros siempre nos cuesta más entrar en la recuperación. Nuestro tejido económico tarda más en entrar en crisis pero también en salir, y más ahora que el motor es el turismo. Aquí el turismo crece mucho pero crece algo que tiene poco peso en la economía. Así que no, no vamos mal, vamos avanzando, pero todavía falta mucho.
-Esas buenas cifras no se ven reflejadas en el mercado laboral. ¿A qué se debe?
-No es que no se note. Llevamos 31 meses seguidos de descenso interanual del desempleo en Asturias. Se nota, aunque no lo bastante. Poco a poco baja la cifra, aunque va muy lento porque la situación sigue siendo mala.
-Los sindicatos consideran que, junto a la crisis, las reformas laborales han sido las grandes culpables de la precarización del empleo. ¿Está de acuerdo?
La reforma laboral alteró el equilibrio de fuerzas entre trabajadores y empresa, lo que debilitó la capacidad de negociación. La reforma contribuyó a que se redujeran los salarios y a que empeorasen las condiciones de trabajo.
-¿Derogará el PSOE esa reforma si llega al Gobierno?
Hay que buscar un mayor equilibrio entre las dos partes y eso está dentro de nuestro programa. Queremos revertir esa situación.
-Esa decisión puede suponer el primer choque con los empresarios...
Es algo que tendrá que afrontar el nuevo Gobierno en España, pero es parte de nuestro programa electoral.
-¿Qué otras medidas pueden tomarse para que esa mejoría de la economía llegue al mercado laboral?
Todos los recortes han caído del lado de los trabajadores. La reforma laboral ha supuesto una disminución de salarios que ha provocado una mejora de la competitividad de las empresas en base solo a ese recorte. Ahora hay que llevar esas medidas a otros sectores, no solo a los trabajadores. Hay que abordar sectores donde todavía hay monopolios y oligopolios porque suponen costes para la competitividad de las empresas. También hay que ver qué pasa con la tributación del capital o, por ejemplo, con el fraude fiscal. Todos los sacrificios han recaído en el mismo lado y debe haber cambios y mejoras que supongan un aumento de la flexibilidad por el lado de algunos sectores productivos. Hay que equilibrar otra vez la balanza y no solo en la capacidad de negociación. Esto no es raro, es el pacto de rentas, un clásico en política económica. Cuando hay que asumir una situación difícil en un país hay que repartir los esfuerzos entre todos.
-En qué medida puede contribuir el acuerdo de concertación social a mejorar la situación de la región?
El acuerdo es extensísimo. Hay una parte orientada a mejorar la competitividad de las empresas pero no rebajando el salario, sino incluyendo elementos como la formación del capital humano mediante la formación o el fomento de contratos de aprendizaje. También incluye medidas para mejorar la financiación de las empresas, para su internacionalización o para mejorar la tecnología. Todo ello busca mejorar la competitividad de la empresa pero sin bajar los salarios. Por otro lado, se busca mejorar la empleabilidad. Hay colectivos que tienen especiales dificultades para acceder al mercado laboral y ahí haremos un esfuerzo.
-Uno de los objetivos que persigue el acuerdo es el crecimiento del tamaño de las empresas. ¿Por qué es tan importante?
Es un elemento fundamental porque afecta a varios procesos que determinan la competitividad. Por ejemplo, es importante para la investigación y desarrollo, que solo pueden asumirlo las grandes empresas. Respecto a la innovación no está tan claro, porque las pequeñas innovan bien, son más flexibles y la estructura está más cerca de todos los procesos de la empresa. Conocen mejor el proceso y les resulta más fácil innovar. Las grandes tienen ventajas de financiación, es más fácil su internacionalización y con más tamaño tienen más capacidad para atraer y retener talento humano. En las pequeñas empresas hay pocos jefes y menos posibilidades de promoción, algo que también repercute en los salarios. Eso no quiere decir que haya que favorecer a las grandes. Lo que hay que hacer es favorecer que las pequeñas crezcan.
-¿Es optimista respecto al fututo de Alcoa en Asturias?
Soy prudente. Lo primero que hay que decir es que tenemos claro lo que queremos, que es que se mantenga en Avilés y que se garantice la actividad y el empleo. A partir de ahí, si vende o no es lo de menos. Queremos un compromiso de mantener el empleo, las condiciones y, a ser posible, de realizar inversiones, que hace mucho tiempo que no las hacen.
-¿Qué opciones hay sobre la mesa?
No tienen claro qué camino van a seguir, ni siquiera saben si van a vender. Estamos en comunicación con la empresa porque queremos saber exactamente qué está pasando. Ellos dicen que no hay mucho que decir, que se abrió un proceso y que no saben si quiera si van a vender. No nos dicen quién está interesado, pero creemos que llegados a este punto deben darnos más información. Lo único que parece claro es que Atlas Capital está detrás y que hay otros tres posibles compradores, pero no sabemos sus nombres. Estamos pendientes de seguir hablando.
-El caso de Alcoa resucita el viejo fantasma de la deslocalización de las grandes empresas con presencia en la región. ¿Hay más empresas en una situación parecida a la de Alcoa? Arcelor ya ha cerrado varias plantas en España...
Hay que estar vigilantes y ser sensibles a los problemas de estas empresas, pero las capacidades de decisión muchas veces no están ni en Asturias ni en España. En cuanto a Arcelor, su situación es Asturias es distinta. Aquí tienen una gran ventaja competitiva porque es el único alto horno de España, lo que les hace competitivos en coste y en calidad.
-¿Qué puede hacer el Gobierno central para mejorar la situación de esas grandes empresas siderúrgicas?
La tarifa eléctrica en España es las más caras de Europa. Es un elemento fundamental en los costes de Alcoa y en Asturiana de Zinc, por lo que es un elemento susceptible de generar una deslocalización. El Gobierno central tiene que mejorar la subas de interrumpiblidad, porque no tiene sentido que se saquen a subasta tres bloques menos de los que se necesitan. Eso es un exceso, ya que con un bloque menos debería ser suficiente para mejorar la competitividad y mejoraría la situación. Hay otros factores como los contratos de suministros eléctricos a largo plazo o el cálculo de los peajes. Existen muchos elementos que deben reformarse. Tampoco tiene sentido cargar en peajes a la industria el coste de las energías renovables, que deberían ser cubiertos por los presupuestos del Estado, porque si no estamos lastrando su competitividad. Esto no significa que no apoyemos a las renovables, quiere decir que no se les puede cargar su coste a las industrias.
-¿Y qué puede hacer el Gobierno autonómico?
-Muy pocas cosas. Realmente, ninguna. Lo que podemos hacer es irrelevante en términos de precio para la tarifa eléctrica y ni siquiera tenemos la última palabra. Así que, realmente, no podemos hacer nada.
-¿Es una utopía pensar que una gran multinacional puede elegir Asturias para construir una de sus factorías?
No. En el pasado lo hicieron y hay que intentar ser atractivos para que sigan viniendo. Trabajamos en hacer visibles las ventajas de Asturias y los proyectos que tenemos. Hay que salir fuera a vendernos y, en esta línea, tenemos un encuentro en Madrid la próxima semana en el que nos reuniremos con empresarios y fondos de inversión para darnos a conocer.
-El sector que tiene fecha de caducidad es el de la minería. ¿Hay margen para prorrogar la vida útil de las explotaciones más allá de 2018?
Hay algunas explotaciones que podrían seguir siendo competitivas más allá de 2018, pero los acuerdos del gobierno central incluyen el cierre de todas las minas. Esto incumple lo hablado, porque se hablaba de mantener las que fueran viables. Ahora el PP ha firmado el cierre definitivo de todas.
-¿Tiene pensado el PSOE tomar alguna medida para modificar ese acuerdo?
-Eso dependerá de que ganemos las elecciones en junio o de nuestra capacidad de influencia en el nuevo Gobierno. Desde Principado apostamos por facilitar la continuidad de las explotaciones que sean viables, pero los elementos para conseguirlo no están en nuestra mano. Esto lo maneja el Gobierno central y no lo ha incluido en los acuerdos.
-El último acuerdo lo ha firmado el PP pero el fin de la minería se ha pactado en diferentes etapas desde hace tiempo. ¿Qué responsabilidad tiene el PSOE?
Nosotros, cuando el cierre de las explotaciones era inevitable, conseguimos compensaciones para las comarcas y para los trabajadores, pero nunca pactamos el cierre de las minas que son viables. Nosotros nunca hemos defendido eso.
-El turismo batió récords el año pasado y las cifras de los primeros meses de 2016 también son buenas. ¿Qué expectativas manejan?
El objetivo es seguir mejorando. Crecemos a tasas muy importantes y el sector tiene capacidad de generar empleo. Asturias tiene atractivos importantes que van en línea con las nuevas tendencias, ya que cada vez se busca menos la playa y más el turismo de experiencias. Han sido un avance importante las conexiones aéreas, que repercuten positivamente en el número de visitantes. Creemos que eso nos seguirá ayudando a avanzar. Las cifras apuntan a un nuevo récord para 2016.
-¿Confía en que se abran nuevas conexiones con ciudades europeas?
Tenemos un acuerdo con el grupo Iberia que está en el marco de un contrato que ya existía y que hemos renegociado. No ha supuesto un nuevo gasto y supone la entrada de Iberia Express a Londres y Madrid, algo que es fundamental. Además, Vueling también vuela a Londres. Ahora sacamos un nuevo concurso, el que había ganado Easyjet en su día y que venció a primeros de año. Ahí puntuamos como mejora que abran una línea que conecte con Paris, Ámsterdam, Bruselas o Frankfurt. El que se presente y oferte mejores conexiones tiene posibilidades de ganar. El requisito indispensable es ir tres veces semanales a Londres, pero lo otro puntúa y puede permitir ganar el concurso.
-¿Cuál de esos cuatro destinos sería más interesante para Asturias?
-Todos son importantes, pero creo que Paris y Frankfurt son los más interesantes. En Frankfurt hay una gran actividad económica, ferias muy importantes, es el centro financiero de Europa... Las otras dos son buenas pero menos importantes.
-El Principado avanzó hace unos meses su intención de regular los alojamientos turísticos de particulares. ¿Cómo se ha traducido en la práctica?
Es una medida que ya está marcha. Nosotros no regulamos las páginas en las que se anuncian, regulamos los apartamentos, que tienen que cumplir unos requisitos mínimos. No se trata de prohibirlo, en absoluto, pero exigimos garantías para el usuario. No se puede permitir que no tengan ni siquiera un seguro responsabilidad civil. Deben tener distintivos y emitir facturas, algo que no había antes.
-¿Se plantea el Principado implantar una ecotasa a los turistas como la que existe en otras regiones españolas?
No lo estamos planteando porque no creo que favoreciese al sector. El impacto del turismo en Asturias no es, por ejemplo, como en Baleares. Allí pueden verse desbordados, pero nosotros no estamos todavía en eso.
-Falta menos de un mes para las elecciones. ¿Qué ha cambiado políticamente en España desde el pasado mes de diciembre?
Ahora sabemos lo que algunos van a hacer después de las elecciones. Ahora sabemos que Podemos no va a facilitar un gobierno del PSOE, un gobierno de progreso. Antes no lo sabíamos, pero ahora se ha visto claro. Podemos no tiene un proyecto para España, lo tiene para superar al PSOE. Ese es su único objetivo a corto-medio plazo y eso antes no era tan evidente.
-Parte de la población está desencantada con la clase política. ¿Cómo les convencería para que acudan a las urnas?
-¡Cómo no vamos a ir a las urnas! Hay información nueva y tenemos que votar en función de lo que hemos visto. Cuando uno no ejerce sus derechos corre el riesgo de perderlos. Votar es un derecho que ha costado mucho conseguir. No puedes renunciar a tus derechos sin consecuencias.
-Asturias está en prórroga presupuestaria. ¿Cree que hay mimbres para desbloquear la situación en 2017?
Esa es una pregunta para Podemos. Nosotros estábamos dispuestos a negociar y ellos solo buscaron excusas. En Asturias hay una mayoría de izquierdas y la lógica es que eso se tradujese en un presupuesto de izquierdas. Lo que hay que preguntarse son los motivos por los que Podemos no lo quiere así.